El Dos Hermanas CF 1971 ha estallado contra el Cádiz CF por lo que considera un abuso intolerable en toda regla. El club sevillano ha calificado de «inaceptable» el precio de 30 euros fijado para las entradas del partido de este domingo contra el filial amarillo, el Mirandilla, correspondiente a la Tercera Federación.
La directiva del conjunto nazareno no se ha mordido la lengua y ha emitido un comunicado durísimo donde recuerdan una obviedad que parece haberse olvidado en los despachos de la Tacita de Plata: «Esto es Tercera Federación, no la Liga de Campeones». Ante lo que consideran un desprecio absoluto para la quinta categoría de nuestro fútbol, el Dos Hermanas ha tomado una medida drástica: renunciar formalmente a su cupo de entradas para el partido que se disputará en el estadio JP Financial, el históricamente conocido por todos como Ramón de Carranza.
El conflicto surge a raíz de la decisión del Cádiz de fijar una tarifa plana de 30 euros para los adultos no abonados (mayores de 16 años) que quieran asistir al encuentro. Para el Dos Hermanas, esta postura demuestra «el poco respeto de la nueva propiedad del Cádiz CF hacia la afición rival» y una preocupante tendencia a priorizar la caja registradora por encima del respeto a los aficionados que se desplazan para apoyar a sus colores.
¿El fútbol de barro a precio de palco VIP?
Yo esto lo veo muy claro: se nos está yendo la pinza con los precios. Para que nos hagamos una idea, 30 euros es lo que cuesta una entrada en muchos campos de Segunda División e incluso de Primera en algunas zonas de los estadios. Hablar de esa cifra en la Tercera Federación, donde el aficionado medio está acostumbrado a rascarse el bolsillo por diez o doce euros como mucho, es desubicar por completo la realidad de la categoría.
A ver, que yo entiendo que gestionar un club profesional implica cuadrar balances, y más cuando hay nuevos propietarios que quieren optimizar cada céntimo. Pero hay cosas que no se pueden medir solo con una hoja de Excel. El fútbol modesto vive de la reciprocidad. Hoy voy yo a tu campo y me cobras algo razonable, mañana vienes tú al mío y te devuelvo el favor. Si rompes esa cadena cobrando el triple de lo habitual, estás dinamitando el ecosistema de la categoría.
El Cádiz argumenta que su filial regresa esta temporada al escenario principal del club para recuperar una vieja tradición. El problema es que abrir un estadio con capacidad para más de veinte mil espectadores cuesta dinero, y parece que han querido trasladar ese coste operativo directamente a los aficionados visitantes. Trasladar el romanticismo de jugar en el antiguo Carranza a la cartera del rival no parece la mejor estrategia de relaciones públicas.
La afición del Cádiz no se calla
Lo más bonito de esta historia, si es que se puede sacar algo positivo de un cabreo monumental, es la reacción de la propia gente de Cádiz. La Federación de Peñas Cadistas no ha tardado en reaccionar y ha publicado un comunicado de apoyo absoluto al Dos Hermanas. En el fútbol moderno, donde el negocio suele pisotear al aficionado, ver que la hinchada local se solidariza con el rival y señala la gestión de sus propios dirigentes es un soplo de aire fresco.
El gesto del Dos Hermanas al plantar al Cádiz y dejar la grada visitante vacía es una declaración de principios. No se trata solo de ahorrarse los 30 euros, sino de trazar una línea roja. Si los clubes modestos tragan con estas tarifas, el fútbol de toda la vida acabará devorado por las mismas dinámicas inflacionistas que ya hacen casi imposible ir al estadio en las categorías profesionales.
Habrá que ver si el Cádiz recoge el guante ante el descontento de su propia afición y la firme postura del Dos Hermanas, o si prefiere mantener el pulso y jugar el partido en un estadio desangelado. De momento, el domingo el fútbol modesto vivirá una jornada extraña, con un sector visitante vacío que gritará mucho más fuerte que si estuviera lleno.

















