El Elche firmó un empate sin goles frente al Celta en el Martínez Valero en un choque donde mereció algo más. Yo siempre digo que en el fútbol toda piedra hace pared, y este punto supone frenar la sangría defensiva, aunque deja intacta la asignatura pendiente del equipo ilicitano ante su afición.
El cuadro franjiverde encadenó su segunda jornada consecutiva sin morder el polvo tras la victoria por 1-3 cosechada en la fecha anterior frente al Espanyol. Además, en la octava jornada del campeonato, por fin logró dejar su portería a cero. No es un detalle menor si recordamos que venían de encajar 17 tantos en los siete compromisos anteriores, una losa demasiado pesada para competir en la máxima categoría.
De la sangría atrás a la solidez ante el Celta
Si miramos la botella media llena, hay brotes verdes claros en el trabajo del equipo. Durante el encuentro frente al conjunto gallego, el Elche tuvo más tiempo la pelota, mandó en el terreno de juego y dispuso de las mejores ocasiones para romper las tablas. El Celta, que venía completando un inicio de curso notable lejos de su estadio, se vio sometido por momentos ante el empuje local.
Sin embargo, volvió a quedar al descubierto un problema evidente arriba. Dominar y generar oportunidades está muy bien, pero este deporte se decide en las áreas. El Elche buscó el gol de todas las maneras posibles, pero careció de ese veneno definitivo en los metros finales para perforar la red rival y convertir las buenas sensaciones en tres puntos de golpe.
La asignatura pendiente del Martínez Valero
Sumar el primer punto del curso en casa alivia la tensión, pero la falta de victorias en el Martínez Valero sigue siendo un lastre. Cierto es que el calendario inicial en su feudo ha sido un auténtico calvario: cayeron goleados ante el Barcelona (0-5) y tropezaron por la mínima frente a dos rivales de entidad como la Real Sociedad (2-3) y el Real Madrid (2-3).
Ante donostiarras y merengues se estuvo muy cerca de rascar algún botín, algo que finalmente se concretó ante el Celta. Lograr el primer candado en la meta propia es un cimiento indispensable para construir la salvación, pero si el feudo ilicitano no empieza a sumar de tres en tres, salir de la zona peligrosa de la tabla se va a hacer cuesta arriba.
Toca comprobar ahora si este ejercicio de solidez defensiva marca un punto de inflexión. La mejoría atrás ya es un hecho; ahora falta afinar la puntería para que los puntos en casa dejen de volarse.




















