Hay noches en las que puedes derribar una puerta a cabezazos y otras en las que, simplemente, el portero rival decide que por allí no pasa nadie. Eso le ocurrió a Escocia este sábado en Liubliana. En el debut de Sébastien Pocognoli en el banquillo, la ‘Tartan Army’ hizo méritos de sobra para llevarse los tres puntos, pero se estrelló contra un Jan Oblak imperial que firmó un empate sin goles (0-0) para Eslovenia.
El guardameta del Atlético de Madrid se vistió de superhéroe con un recital de cinco paradas, tres de ellas de las que cambian el rumbo de un partido. Y eso que la cita empezó mejor para los locales, que avisaron con un gol anulado a Andraz Sporar por fuera de juego en el minuto 8 y un balón al travesaño del espanyolista Vanja Drkusic en el 33. Sin embargo, antes del descanso, el sevillista Robbie Ure mandó un aviso al poste y, a partir de ahí, el segundo tiempo se convirtió en un monólogo escocés frustrado por el muro de Liubliana. Oblak le ganó un mano a mano a Oli McBurnie en el 51, desvió un latigazo cruzado de Billy Gilmour en el 59 y culminó su show en el 73 con una doble intervención milagrosa ante un cabezazo a bocajarro del propio McBurnie y el posterior rechace de Kieron Bowie.
¿Qué significa este empate para el grupo?
A primera vista, un punto fuera de casa en el debut de un nuevo seleccionador suele considerarse un botín decente. Pero si analizamos los 17 remates que intentó Escocia, la sensación que se le queda a Pocognoli es de haber dejado escapar una oportunidad de oro. El técnico belga ha querido dotar a la selección escocesa de una propuesta más atrevida y vertical, y lo cierto es que la teoría funcionó de maravilla. Someter a Eslovenia en su propio feudo no es tarea fácil, pero la falta de puntería y, sobre todo, la figura gigante de Jan Oblak evitaron un estreno triunfal.
Para Eslovenia, el punto es oro puro. El conjunto local se vio superado físicamente en la segunda mitad y agradeció tener bajo palos a uno de los mejores porteros de la última década. Oblak demostró que sigue estando en un estado de forma excepcional, trasladando la seguridad que viene ofreciendo en el inicio de temporada con el Atlético de Madrid a su selección nacional. Ser el capitán y el MVP de un partido así no es casualidad; es jerarquía.
Con este resultado, ambas selecciones quedan provisionalmente empatadas con un punto en la cabeza del Grupo 1 de la Liga B de la Nations League. Todo queda ahora a la espera de lo que s컚 en el enfrentamiento entre Macedonia del Norte y Suiza para ver cómo se empieza a perfilar una zona que promete ser sumamente reñida. En este tipo de torneos tan cortos, no perder en el debut es vital, pero Escocia sabe que tendrá que afinar la puntería en las próximas jornadas si quiere aspirar al ascenso.
La pizarra de Pocognoli y el factor Oblak
Yo esto lo veo muy claro: Escocia tiene motivos para el optimismo a pesar del amargo sabor de boca que deja el marcador. El cambio de guardia en el banquillo se notó desde el primer minuto. Vimos una Escocia con mucha más movilidad en tres cuartos de campo, buscando constantemente las bandas y con transiciones rápidas que hicieron sufrir de lo lindo a la zaga eslovena. La conexión entre Billy Gilmour en la sala de máquinas y la movilidad de hombres como Robbie Ure y Oli McBurnie arriba generó un volumen de juego ofensivo que hace tiempo no se le veía a este equipo.
El problema es que cuando te enfrentas a un portero de época, los manuales tácticos a veces no sirven de nada. Lo de Oblak en la segunda parte fue un clínic de colocación y reflejos. En el mano a mano con McBurnie en el minuto 51, el delantero ex de Las Palmas pecó de indecisión, se entretuvo un segundo de más y el meta rojiblanco le rebañó el balón con la limpieza de un cirujano. Luego vino la estirada abajo a disparo de Gilmour, un balón envenenado que iba directo a la red, y esa doble parada en el 73 que dejó a los delanteros escoceses mirando al cielo sin entender qué tenían que hacer para batirle.
La Nations League no da tregua y esta primera batalla en Liubliana nos deja una lección muy clara: Escocia ha encontrado el camino del juego, pero Eslovenia tiene un seguro de vida bajo los tres palos. Habrá que seguir muy atentos a la evolución de este grupo, porque si Pocognoli logra que sus delanteros tengan la mitad de puntería que su equipo tiene de fútbol, esta Escocia va a dar mucha guerra.




















