Calma en Mánchester y en Noruega. Erling Haaland dio el susto el pasado domingo al pedir el cambio cojeando en el partido de la Nations League contra Portugal, pero la selección nórdica ya ha confirmado que no sufre ninguna lesión. Todo formaba parte de un plan pactado para dosificar su tremenda carga de minutos.
El delantero del Manchester City encendió todas las alarmas en el estadio de Do Dragao. Ver a un gigante de su calibre pedir la sustitución con aparentes gestos de dolor y una ligera cojera no es plato de buen gusto para ningún aficionado. Sin embargo, el seleccionador noruego, Stale Solbakken, tardó poco en apagar el incendio en la rueda de prensa posterior al encuentro. Según explicó el técnico, la salida del campo estaba completamente planificada debido al cansancio acumulado del ariete: «Jugó 90 minutos dos veces contra Dinamarca y Portugal, en el primer partido Estaba cansado contra Gales. Por eso tuvimos una conversación sincera el sábado. Analizamos todas las posibilidades que se podían dar», confesó Solbakken para tranquilidad del personal.
El alivio de Guardiola y la sombra del Liverpool
Yo me imagino a Pep Guardiola en su casa, viendo el partido por televisión, y se me ocurre que el ritmo cardíaco del técnico catalán debió de batir algún récord en el momento en que Haaland levantó la mano pidiendo el cambio. No es para menos. El calendario no da tregua y el Manchester City tiene a la vuelta de la esquina uno de esos partidos que marcan el destino de una temporada: el duelo directo contra el Liverpool en la Premier League.
Perder a tu máxima referencia ofensiva justo antes de un choque de esta magnitud es una pesadilla que ningún entrenador quiere vivir. Haaland es el faro del ataque de los ‘sky blues’, el tipo que estira las defensas rivales y que convierte en oro cada balón que pasa por el área. Saber que su sustitución en Portugal fue solo por pura fatiga y precaución, y no por una rotura muscular, es el mejor bálsamo posible para el cuerpo técnico del City a una semana de recibir a los ‘reds’.
La gestión de minutos de un cíborg humano
A veces se nos olvida que, aunque Haaland corra como un velocista de élite y choque como un jugador de fútbol americano, su cuerpo también tiene límites. Jugar al máximo nivel con tu club y asumir el liderazgo absoluto de tu selección nacional pasa factura. Noruega ha disputado encuentros de máxima exigencia en esta ventana internacional, y el delantero venía de acumular un desgaste tremendo tras jugar partidos completos frente a Dinamarca y Portugal, además de arrastrar un cansancio notable desde el duelo ante Gales.
La conversación sincera de la que habla Solbakken demuestra una madurez necesaria en el fútbol moderno. En lugar de exprimir al jugador hasta romperlo, el cuerpo técnico noruego prefirió pactar una salida controlada alrededor de la hora de juego. Es un trato inteligente que beneficia a todas las partes: Noruega protege a su gran estrella para el futuro y el Manchester City recupera a su goleador sano y salvo.
La cojera y los gestos de dolor que vimos en el césped portugués responden más al agotamiento extremo de los músculos que a una lesión real. En el fútbol actual, saber parar a tiempo es casi tan importante como saber definir de primeras. Haaland lo entendió a la perfección, pidió la tregua acordada y evitó un percance que habría dinamitado los planes de su club para el tramo más caliente del otoño.
Ahora, con el susto ya superado y los informes médicos limpios, la pelota vuelve al tejado de la Premier League. El gigante de los ‘sky blues’ llegará en plenas condiciones para el partidazo contra el Liverpool. Nos espera un espectáculo de los grandes.




















