Ansu Fati está cada vez más cerca de vestirse de corto en partido oficial con el Mónaco, pero Filipe Luis no tiene ninguna intención de pisar el acelerador más de la cuenta. En la rueda de prensa previa al partido de este sábado contra el Toulouse, en lo que supone la reanudación de la Ligue 1, el entrenador brasileño desgranó el estado físico y futbolístico del delantero. La receta es clara: devoción absoluta por su talento de cara a puerta y mucha calma para gestionar su regreso tras cinco meses de inactividad oficial.
La expectación en el Principado es notable porque el exjugador del Barcelona todavía no se ha estrenado en duelo oficial esta temporada. Un problema en el gemelo durante la pretemporada frenó en seco su puesta a punto. Tras reincorporarse a los entrenamientos con el resto del grupo la semana pasada, el atacante volvió a saborear el verde disputando la primera mitad del amistoso del pasado 3 de octubre frente al Pisa, que acabó con triunfo monegasco por 2-0. Ante los medios, Filipe Luis fue tajante sobre las cualidades del atacante: «Es muy especial, muy talentoso y extremadamente peligroso cerca del área rival. Es notablemente tranquilo al tomar decisiones, a diferencia de otros jugadores que son más nerviosos. Por eso logra tantos goles y asistencias».
La pausa en el área: el diagnóstico táctico de Filipe Luis
Yo esto lo veo clarísimo: cuando un técnico de la exigencia de Filipe Luis destaca la templanza de un atacante, nos está dando la clave de su propuesta. En el fútbol moderno, donde casi todo el mundo corre a mil revoluciones y se precipita al llegar al balcón del área, contar con un futbolista que sabe congelar el tiempo y tomar la decisión correcta es un tesoro. Eso es exactamente lo que busca el Mónaco con Ansu: desequilibrio y colmillo, pero desde la lucidez táctica.
Ahora bien, las virtudes técnicas no eximen a nadie de las leyes de la física. Filipe fue muy transparente al analizar el tiempo que su pupilo lleva fuera de la rueda competitiva. «Su último partido oficial fue hace cinco meses, así que obviamente necesita minutos de juego. Creo que llevó a cabo una buena primera parte contra el Pisa, manteniéndose cerca de Matthis Abline y del área», explicó el entrenador. Esta mención a Matthis Abline no es casualidad. Nos indica que el brasileño concibe a Ansu en posiciones interiores, actuando como segundo punta o referente cercano a la portería para amortiguar el desgaste y potenciar su pegada, en lugar de arrastrarlo a interminables carreras por la banda.
Ritmo de competición y gestión de la carga en ataque
El verdadero reto para Ansu Fati en las próximas semanas no será demostrar su calidad, que está fuera de toda duda, sino asimilar los ritmos de alta intensidad que exige la competición regular. El duelo ante el Pisa sirvió para romper el hielo y probar las sensaciones del gemelo, pero la exigencia liguera plantea batallas físicas infinitamente más exigentes.
El propio Filipe Luis incidió en esa necesidad de acumular kilometraje sobre el césped de forma escalonada: «Todavía necesita más tiempo de juego para desarrollarse, especialmente para aprovechar los espacios, pero creo que irá mejorando cada vez más. Estamos muy contentos de tenerlo de vuelta; la competencia por un puesto en el ataque es muy dura ahora». Esa competitividad interna es, de hecho, el mejor aliado del entrenador. Con fondo de armario en la parcela ofensiva, el cuerpo técnico no tiene la urgencia de sobrecargar a Ansu desde el primer día, sino que puede dosificarlo en tramos progresivos según lo pida cada contexto de partido.
Toca estar muy pendientes de la lista definitiva para recibir al Toulouse. Tanto si arranca desde el banquillo como si el cuerpo técnico decide darle un margen extra de rodaje, lo que ha dejado claro Filipe Luis es que Ansu Fati va a ser una pieza central en los planes del Mónaco en cuanto recupere el ritmo de vuelo.




















