Al Fulham de Álvaro Arbeloa se le ha escapado su primera victoria de la temporada en la Premier League de la forma más cruel posible. Un gol de rebote de Matheus Cunha en el minuto 89 privó a los londinenses de los tres puntos ante el Manchester United (1-1), dejando al equipo en la zona baja con solo dos puntos en cinco jornadas.
El plan de Arbeloa, que colocó a Gonzalo García en el once titular, estuvo a punto de salir a la perfección en su estadio. Tras resistir un inicio muy complicado en el que el United acarició el gol con dos balones al palo —uno de Bruno en el 24′ y otro del propio Cunha en el 30’—, el Fulham se adelantó en el 63′ gracias a un gol en propia puerta de Lisandro Martínez. Los locales saboreaban ya un triunfo balsámico, pero la fortuna les dio la espalda a un suspiro del final con ese rebote maldito que rescató a los ‘red devils’.
El extraño caso de un colista competitivo
Yo esto lo veo así: a este Fulham le falta ese puntito de colmillo y oficio que a Arbeloa le sobraba en su etapa como jugador. Para salvarse en la Premier League no basta con competir bien durante ochenta minutos. Tienes que saber dormir el balón, rascar segundos al cronómetro y congelar el juego cuando el rival se te viene encima con más desesperación que fútbol. Ayer, la moneda cayó cruz en el peor momento.
Si miras la clasificación de la liga sin ver los partidos, la situación del Fulham asusta: penúltimos, con dos puntos de quince posibles y sin conocer la victoria. Sin embargo, el fútbol a veces tiene un sentido del humor bastante retorcido. ¿Saben contra quién ha rascado esos dos únicos puntos el equipo de Arbeloa? Contra el Liverpool y contra el Manchester United. Dos transatlánticos que no han podido pasar del empate frente a ellos.
En cambio, los tropiezos dolorosos han llegado ante rivales teóricamente más asequibles o de su liga particular, como el Crystal Palace, el Sunderland y el Chelsea. Es la clásica paradoja del equipo que se crece en los escenarios grandes, se pone el mono de trabajo y compite de tú a tú, pero que luego se diluye o peca de falta de contundencia cuando tiene que proponer. El partido de este fin de semana fue un reflejo de eso: mucho sufrimiento, orden defensivo y, cuando lo tenías todo en la mano, la mala suerte te tira el trabajo por tierra.
Aire para Carrick y examen final para Arbeloa
Al otro lado del tablero, el Manchester United de Michael Carrick tampoco es que esté para tirar cohetes. Llegaban a Londres metidos en una precrisis bastante seria tras encadenar dos derrotas consecutivas (el derbi ante el City en Premier y el batacazo contra el Brighton en la Carabao Cup). Este punto en el 89′ no soluciona sus problemas de juego ni de identidad, pero al menos les da un respiro psicológico y evita que el incendio en Old Trafford pase a mayores.
Para el Fulham, la verdadera temporada empieza ahora. Tras el parón, el calendario les ofrece una tregua de oro que no pueden desaprovechar bajo ningún concepto. Se van a enfrentar de manera consecutiva a Ipswich, Hull City y Coventry. Sí, los tres recién ascendidos de la categoría. No hay excusas que valgan.
Es el momento perfecto para que Arbeloa demuestre que este equipo tiene fútbol suficiente para salvarse holgadamente y empezar a sumar de tres en tres. Si no sacan un buen botín de esta trilogía de partidos, la situación en el banquillo se va a poner muy tensa. Habrá que estar muy atentos a la vuelta del fútbol de clubes.

















