Apuntad bien la fecha en la agenda porque ya tenemos día y hora para una de las grandes citas del fútbol español. LaLiga ha fijado de manera oficial el primer derbi sevillano de la temporada: Sevilla y Betis se verán las caras el próximo sábado 21 de noviembre a las 18:30 horas en el Ramón Sánchez-Pizjuán, dentro de la jornada 13 del campeonato.
El encuentro se podrá ver en directo por televisión a través de DAZN y se convertirá en el gran plato fuerte del fin de semana. Un choque de esta magnitud siempre paraliza a toda una ciudad, pero en esta ocasión llega además marcado por un condicionante de calendario muy claro que ha terminado decantando la elección de la hora por parte de la patronal.
El peso de la Champions y el parón de selecciones
Si os preguntáis por qué un partido de esta envergadura se disputa el sábado a media tarde y no en el cierre dominical, la explicación la encontramos en la máxima competición europea. El Real Betis disputa su compromiso de Champions League apenas tres días después, el martes 24 de noviembre. Para conceder el margen de descanso adecuado al conjunto verdiblanco de cara a su cita continental, LaLiga ha decidido adelantar el duelo del Sánchez-Pizjuán al sábado.
Esas 72 horas de margen resultan vitales para la preparación física y la recuperación de la plantilla heliopolitana. Sin embargo, la complejidad del calendario no termina ahí. La jornada 13 se disputa justo después del último parón de selecciones del año, un periodo en el que la selección española afrontará la quinta y la sexta jornada de la fase de grupos de la UEFA Nations League. Esto implica que los futbolistas internacionales de ambos clubes regresarán a los entrenamientos tras acumulaciones de minutos y viajes con sus combinados nacionales.
Un escenario de máxima exigencia
Yo esto lo veo así: los condicionantes de calendario obligan a ambos entrenadores a realizar un ejercicio de gestión de vestuario casi milimétrico. A la tensión habitual y la exigencia emocional que supone disputar el orgullo de la ciudad, hay que sumarle el desgaste acumulado de las selecciones y, en el caso del Betis, la necesidad de no despistarse ante el choque europeo que asoma a la vuelta de la esquina.
Para el Sevilla, jugar ante su afición en el Ramón Sánchez-Pizjuán representa un factor clave que buscará aprovechar para imponer un ritmo alto de juego. Controlar los tiempos, recuperar efectivos tras las fechas FIFA y evitar cualquier contratiempo físico serán elementos decisivos en los días previos. La cita ya está marcada en rojo y el derbi sevillano empieza a jugarse desde hoy en la pizarra.
Tocará seguir muy de cerca la evolución y el estado de forma en el que regresen los internacionales para valorar cómo afrontan ambos equipos este primer asalto en Nervión.




















