La nueva selección italiana de Roberto Mancini ha espantado los fantasmas de un plumazo este lunes con una contundente goleada por 1-4 en Turquía. Tras el doloroso tropiezo del pasado viernes ante Bélgica, la ‘Azzurra’ firmó una primera media hora primorosa en Bursa para sumar sus primeros tres puntos en esta Nations League y recuperar el crédito perdido.
Yo siempre he pensado que una revolución a tiempo es un síntoma de inteligencia, y Mancini no se anduvo con chiquitas. Metió hasta ocho cambios en el once inicial respecto al fiasco de Roma, dejando a diez futbolistas directamente en Italia y manteniendo únicamente a Donnarumma, Tonali y Pio Esposito en la alineación. La jugada le salió redonda. Bajo la lluvia turca, Bastoni abrió la lata en el minuto 9 cazando un balón suelto en el área pequeña tras un córner. Frattesi hizo el segundo en el 22 tras un mal rechace del portero Bayindir, y Kayode fusiló el 0-3 apenas cinco minutos después. Aunque Baris Yilmaz recortó distancias al inicio del segundo tiempo tras un despiste entre Donnarumma y Ruggeri, Pio Esposito apagó la rebelión turca de inmediato cabeceando un balón al poste de Tonali para certificar el 1-4 definitivo.
La revolución de los jóvenes funciona en el momento crítico
No nos engañemos: la presión sobre los hombros de Mancini era tremenda. El fútbol italiano arrastra una losa gigantesca tras haberse qo fuera de los tres últimos Mundiales, y empezar este nuevo ciclo con una derrota en casa ante Bélgica había encendido todas las alarmas. Por eso, el seleccionador decidió romper con lo establecido. Dejó la vieja guardia a un lado y apostó por la frescura de chicos que tienen ganas de comerse el mundo. La presencia de los hermanos Esposito (Sebastiano y Pio) en el ataque aportó una movilidad entre líneas que la defensa de Turquía jamás supo descifrar.
Lo que más me gustó de esta Italia fue su agresividad tras pérdida y la velocidad para transicionar. En lugar de especular con el balón, como tantas otras veces hemos visto a la selección transalpina, este equipo fue vertical y dañino desde el primer silbato. El regreso de Bastoni tras cumplir sanción le dio un empaque tremendo a la zaga, permitiendo que laterales como Kayode volaran por la banda. Esa es la Italia que queremos ver: atrevida, joven y sin miedo a equivocarse.
Turquía se hunde y Vincenzo Montella queda en la cuerda floja
En la otra cara de la moneda tenemos a una Turquía que es un auténtico polvorín. Sin los lesionados Kenan Yildiz y Hakan Calhanoglu, el equipo de Vincenzo Montella naufragó por completo en la primera mitad. La pasividad defensiva en los tres primeros goles italianos fue de juzgado de guardia, lo que provocó una sonora pitada de los más de 33.000 espectadores que llenaban el Estadio de Bursa. Arda Güler anduvo totalmente desaparecido durante los primeros 45 minutos, asfixiado por la presión de Tonali y Fagioli en la zona ancha.
Es cierto que Turquía lavó su imagen en la segunda mitad gracias a un triple cambio de Montella, que dio entrada a hombres como Akturkoglu para ganar mordiente. Llegaron a dominar el balón e incluso tuvieron una oportunidad de oro en las botas del propio Akturkoglu a diez minutos del final para meterle emoción al partido. Sin embargo, la reacción fue demasiado tardía. Esta nueva derrota deja a los otomanos colistas de grupo con cero puntos y a su técnico italiano en una situación sumamente delicada.
Para Italia, este triunfo es una bombona de oxígeno puro, pero el examen de verdad llega este próximo viernes. La ‘Azzurra’ se medirá a Francia en Saint-Denis, un escenario de máxima exigencia donde no valdrán las concesiones defensivas que se vieron en la segunda parte de Bursa. Veremos si la revolución juvenil de Mancini se consolida ante uno de los gigantes del continente.




















