La selección española de fútbol ha completado su última sesión de entrenamiento en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas antes de poner rumbo a Sevilla. El ensayo, previo al exigente duelo frente a Croacia en la UEFA Nations League, nos dejó una imagen tan curiosa como significativa: el pelotazo accidental de Lamine Yamal a Mikel Merino.
Ocurrió en mitad de la sesión de trabajo dirigida por Luis de la Fuente. En uno de los ejercicios, un balón colgado o un despeje de Lamine Yamal acabó impactando directamente en el cuerpo de Mikel Merino. No pasó de ser un susto y un lance típico de cualquier entrenamiento, pero la reacción posterior lo dice todo sobre el ambiente que se respira en el grupo. El joven extremo azulgrana acudió rápidamente a disculparse con el centrocampista del Arsenal, zanjando el pequeño accidente entre risas y gestos de complicidad que demuestran que el vestuario de la campeona de Europa sigue siendo una piña.
Lamine Yamal: de la revelación al liderazgo sobre el césped
Yo esto lo veo claro. Lamine ya no es ese chaval que simplemente asoma la cabeza para ver qué pasa en el primer equipo; ahora se le nota con galones. En Las Rozas se ha visto a un futbolista mucho más asentado, que asume responsabilidades y que se mueve con la soltura de quien se sabe importante en el esquema nacional. Ese pequeño «show» en el entrenamiento, más allá de la anécdota del pelotazo a Merino, refleja una tremenda confianza. Cuando estás cómodo, te atreves a mandar, a bromear y a ser el foco de atención sin que la presión te pese en las botas.
Para Luis de la Fuente, contar con un Lamine enchufado y con este nivel de ascendencia sobre el grupo es una bendición. El seleccionador sabe que la Nations League no da tregua y que el segundo compromiso del torneo exige el máximo de sus piezas clave. La mezcla de veteranía y juventud en la plantilla se engrasa precisamente con estos momentos de distensión. Un pelotazo sin consecuencias, una disculpa a tiempo y a seguir corriendo. Así se construye el ambiente de un equipo ganador.
La presencia de Mikel Merino también es fundamental en este ecosistema. El centrocampista aporta ese equilibrio y esa pausa necesarios tanto dentro como fuera del campo. Ver cómo encaja el golpe y acepta las disculpas de su joven compañero con total naturalidad nos enseña que las jerarquías en esta selección se entienden desde el respeto mutuo y el buen rollo, algo vital cuando se avecinan curvas en el calendario internacional.
El desafío de Croacia en Sevilla
La expedición viaja a Sevilla con la mente puesta en consolidar las buenas sensaciones de esta Nations League. No será una cita sencilla. El rival es una Croacia que siempre muerde y que cuenta con viejos conocidos que despiertan pasiones allá donde van. De hecho, la llegada de los croatas a la capital andaluza ya ha desatado la locura, especialmente por la figura de un Luka Modric que sigue siendo idolatrado por la afición española y que no dudó en pararse a cumplir los sueños de los seguidores locales nada más bajar del autobús.
Ese ambiente de gran partido en el sur de España será el escenario perfecto para medir el estado real de la campeona. España necesita trasladar la alegría y la intensidad mostradas en el césped de Las Rozas al terreno de juego. La Nations League es un torneo corto donde los despistes se pagan caros, y asegurar los puntos en casa ante un rival directo como el conjunto balcánico es un paso obligatorio si se quiere estar en la fase final.
A partir de ahora, toca abrocharse los cinturones y ver si el liderazgo de Lamine y la solidez del bloque de De la Fuente se imponen en el marcador. La pelota está a punto de rodar en Sevilla.




















