Mala noche para el Athletic en Mestalla y no solo por las sensaciones sobre el césped. La peor noticia con la que regresa la expedición rojiblanca a Bilbao tiene nombre y apellidos: Gorka Guruzeta. El delantero saltó al campo en la segunda parte y tuvo que retirarse apenas seis minutos después por un gesto fortuito en su rodilla izquierda que encendió todas las alarmas en el banquillo.
Ocurrió pasada la hora de encuentro. Guruzeta ingresó en el terreno de juego en el minuto 63 sustituyendo a Iñaki Williams. En el 69, tras realizar un mal apoyo totalmente solo y sin contacto con ningún rival, el ariete donostiarra notó de inmediato que algo no iba bien. Se llevó la mano a la zona posterior de la rodilla e instintivamente a la cabeza con gestos de evidente dolor. La gravedad aparente del lance fue tal que hasta los propios futbolistas del Valencia solicitaron con rapidez la entrada de los asistencias médicas. Incapaz de continuar, tuvo que dejar su sitio a Maroan.
La preocupación de la rodilla y los antecedentes
Yo esto lo veo con la máxima cautela, pero en el fútbol hay gestos que te encogen el ombligo al instante. Cuando un futbolista se frena en seco sin que nadie le toque y se echa la mano a la articulación, la cabeza se te va directamente al peor escenario. Y en el caso de Guruzeta, lamentablemente, el cuerpo tiene memoria.
El atacante vasco ya sabe perfectamente lo que implica pasar por el quirófano y afrontar un proceso largo de rehabilitación. En 2019, cuando militaba en el filial rojiblanco tras haber tenido apariciones con el primer equipo, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Esta vez el percance ha sido en la pierna izquierda, pero la sombra de las lesiones articulares graves es inevitable que flote en el ambiente hasta que se conozca el parte médico definitivo.
El futbolista será sometido a pruebas radiológicas exhaustivas a su llegada a Bilbao para determinar el alcance exacto de la dolencia. En el club prefieren guardar prudencia hasta disponer de los resultados de las resonancias, pero el pesimismo tras el pitido final en la capital del Turia era más que palpable.
Un problema serio para los planes de Edin Terzic
Si las pruebas confirman lo que todos tememos en el entorno rojiblanco, el contratiempo táctico para Edin Terzic es mayúsculo. Guruzeta no es solo un delantero que fija centrales o que suma cifras goleadoras; es la pieza que permite al equipo respirar cuando el juego directo exige bajar balones de espalda y dar continuidad a los hombres de segunda línea.
A esta situación en la delantera se le suman otros dolores de cabeza tras la visita a Mestalla. Robert Navarro concluyó el choque con molestias físicas notables y no pudo ser sustituido al haber agotado el técnico los cinco cambios permitidos. Por su parte, Terzic confirmó en rueda de prensa que Johaneko sufrió diversos problemas musculares, aunque en su caso el técnico quiso quitarle hierro al asunto asegurando que, en principio, no revisten mayor gravedad.
Sin embargo, perder la referencia ofensiva de Guruzeta por un periodo prolongado obligaría al cuerpo técnico a reestructurar el ataque. Con un calendario exigente por delante, el peso de la referencia arriba recaerá de forma casi exclusiva en perfiles como el de Iñaki Williams o en dar un paso al frente a jóvenes como Maroan, alterando los matices de un sistema que necesita fluidez arriba.
Pendientes del parte médico
En partidos donde ni el juego ni las ocasiones terminan de decantar la balanza, llevarte un susto de este calibre en el apartado físico es el peor balance posible. A partir de ahora solo queda esperar al comunicado oficial del club tras los exámenes médicos en Bilbao para saber con exactitud a qué tiempo de baja se enfrenta el delantero donostiarra.




















