Al Sevilla le ha mirado un tuerto justo antes de recibir al Barcelona en el Sánchez-Pizjuán. Lucas Stassin, el delantero belga que estaba siendo la gran sensación y el faro en ataque del equipo de Luis García Plaza, se ha roto y no podrá estar ante el líder de la categoría. Una baja de esas que duelen de verdad, de las que te obligan a cambiar el chip y a rehacer la pizarra a toda prisa a mitad de semana.
Los servicios médicos del club hispalense han confirmado que el joven punta sufre una lesión miofascial en el aductor largo de su pierna derecha. Traducido al cristiano: se va a tirar entre tres y cuatro semanas de baja. Vamos, que no le volveremos a ver de corto hasta que pase el próximo parón de selecciones. Es un jarro de agua fría tremendo para un chaval que cayó de pie en Nervión tras llegar cedido este verano desde el Saint Etienne francés, marcando en su debut en el RCDE Stadium y fabricando la jugada del gol de Miguel Sierra que le dio los tres puntos al equipo frente al Deportivo.
¿Y ahora qué? El rompecabezas de García Plaza
Yo esto lo veo como un dilema de manual para el entrenador. Stassin se había convertido en la punta de lanza de un Sevilla que empezaba a carburar y a mostrar una identidad muy clara. Sin él, García Plaza tiene que elegir entre dos perfiles de delanteros muy distintos para ocupar ese vacío en punta de ataque.
Por un lado está Robbie Ure. El escocés viene con la moral por las nubes tras su primera convocatoria con la selección de su país. Si buscas un tipo que se pegue con los centrales rivales, que muerda en la salida de balón y que destaque por su tremendo trabajo de presión, Ure es tu hombre. Es un currante del área que te asegura que la defensa del Barça no va a tener un segundo de respiro.
La otra alternativa es tirar de un viejo conocido como Isaac Romero. El sevillano, desde que llegaron los refuerzos en el mercado veraniego, venía actuando más como segundo punta, partiendo desde atrás en el habitual dibujo de 4-5-1 o 4-3-3 del míster. Devolverlo al puesto de ‘nueve’ de referencia le daría al Sevilla más movilidad arriba, pero obligaría a retocar las conexiones del centro del campo que tan bien venían funcionando.
Un blindaje físico para frenar al líder
Ante un Barcelona que viene con el colmillo afilado y dominando los partidos desde el ritmo de juego, lo más probable es que García Plaza no se vuelva loco buscando un intercambio de golpes. En el último partido en casa contra el Valencia se vio un Sevilla valiente con dos delanteros de inicio, pero contra el Barça la historia apunta a ser muy diferente.
Todo hace indicar que el técnico reforzará la medular con tres futbolistas de ida y vuelta, de esos que no se cansan de correr. Lucien Agoumé y Fofana parecen fijos para poner el músculo y la contención en el círculo central. Para la tercera plaza del trivote, la duda estará entre la llegada de Jon Guridi o el despliegue de Giorgi Kochorashvili. Con este plan, el Sevilla buscará tapar las vías de agua por dentro y obligar al Barça a jugar incómodo.
Dudas en la zaga y la hora de Castrín
Por si no hubiera suficiente debate en el ataque, la enfermería también deja deberes en la línea defensiva. Arouna Sangante se perdió el último partido en Riazor por un inoportuno esguince de tobillo justo cuando venía de cumplir sanción. El central francés va a llegar muy justo para la cita ante los de Hansi Flick y forzarlo podría ser un error fatal a estas alturas de la temporada.
Por suerte para la afición de Nervión, el rendimiento de Castrín junto a Kike Salas está siendo de lo más solvente. El zaguero gallego ha dado un paso al frente con una madurez tremenda y todo apunta a que mantendrá su sitio en el once titular. Al final, en el fútbol las oportunidades aparecen cuando menos te lo esperas, y Castrín se está ganando el puesto a base de buenas actuaciones.
Toca ver cómo responde el Sevilla ante su primer gran contratiempo serio de la temporada. La pizarra de García Plaza se somete a un examen de máxima exigencia sin su jugador más en forma.

















