El Málaga de Juanfran Funes viaja al Santiago Bernabéu con la mochila cargada de optimismo pero con la enfermería exactamente igual de llena. Para intentar dar la sorpresa ante el Real Madrid, el técnico blanquiazul ha tenido que repetir la convocatoria de 23 futbolistas que rascó un punto ante el Deportivo, sin poder recuperar a ninguno de sus cinco lesionados.
La realidad es la que es: Calero, Moussa Diarra, Murillo, Aarón Ochoa y Adrián Niño se quedan en la Costa del Sol recuperándose de sus respectivas dolencias. Con este panorama, Funes confía en el mismo bloque que empató 1-1 en la última jornada. La lista la componen Alfonso Herrero y Carlos López en portería; Carlos Puga, Ángel Recio, Einar Galilea, Álex Pastor, Otu JR, Salinas y Rafita en defensa; Izan Merino, Pablo Martínez, Carlos Dotor, Dani Lorenzo, Rafa Rodríguez y Ramón en la medular; y arriba, David Larrubia, Julen Lobete, Juan Cruz, Haitam, Joaquín Muñoz, Juani, Chupete y Eneko Jauregi.
La pizarra de Funes ante un reto mayúsculo
Yo esto lo veo claro: cuando vas al Bernabéu, necesitas todas las armas posibles en el armario. No tener a hombres como Calero o Adrián Niño reduce considerablemente el margen de maniobra de Juanfran Funes, sobre todo a la hora de agitar el árbol en la segunda mitad si el partido se pone cuesta arriba. El Málaga llega a Chamartín con solo un punto en el casillero tras las dos primeras jornadas, lo que añade una presión extra si no quieren descolgarse demasiado pronto en la clasificación.
Para rascar algo en un campo así, la concentración atrás debe ser de nivel cirujano. Jugadores como Einar Galilea o Álex Pastor van a tener que multiplicarse para tapar huecos. En el centro del campo, la experiencia de hombres como Carlos Dotor y la frescura de Dani Lorenzo serán fundamentales para que el balón no sea un monólogo del rival. Si el Málaga logra estirarse con la velocidad de Juan Cruz o la brega de Eneko Jauregi arriba, habrá opciones de meter miedo.
Repetir el once o, al menos, la estructura que vimos contra el Deportivo de La Coruña parece la opción más lógica. Aquel 1-1 demostró que el equipo tiene alma, pero la exigencia de enfrentarse al Real Madrid en su feudo requiere rozar la perfección defensiva. Sin rotaciones viables en los puestos de los lesionados, el desgaste físico de los titulares será un factor clave a vigilar según avancen los minutos.
La ilusión de la grada y movimientos en los despachos
A pesar de las dificultades obvias del viaje, el malaguismo no va a dejar solo a su equipo. La locura por conseguir una entrada para el Bernabéu se ha desatado en la capital de la Costa del Sol, con una demanda tremenda que se traduce en tres aficionados peleando por cada localidad disponible. Ese empuje desde la grada será vital para equilibrar la balanza sobre el césped.
Mientras tanto, la dirección deportiva sigue trabajando a contrarreloj para apuntalar una plantilla que, como se ve en esta convocatoria, anda algo justa de efectivos por culpa de los problemas físicos. El club avanza seriamente en las negociaciones para lograr la cesión de Adam Aznou, un movimiento que podría dar oxígeno a Funes de cara a las próximas jornadas, aunque para esta cita en Madrid toque remar con lo que hay.
Toca ver si este Málaga, con las mismas piezas del último día pero con una dosis extra de fe, es capaz de dar el campanazo en uno de los escenarios más imponentes del fútbol mundial.

















