El Málaga se ha llevado este fin de semana su primer varapalo verdaderamente serio de la temporada tras caer por 2-5 frente a la Real Sociedad en La Rosaleda. El conjunto de Juanfran Funes encadena ya nueve jornadas consecutivas sin conocer la victoria, un tropiezo abrumador que deja al descubierto las grietas del proyecto en la élite.
La dolorosa derrota en Martiricos hizo saltar las primeras alarmas en el entorno blanquiazul. Los cinco goles encajados dejaron gestos de preocupación evidente en el banquillo y provocaron la reacción de una grada que, por primera vez en lo que va de curso, despidió al equipo con pitos tímidos y cánticos dirigidos directamente a la dirección deportiva bajo el lema de «¿Dónde están los fichajes?».
El abismo de la inexperiencia en la élite
Yo esto lo veo claro: en la máxima categoría no hay margen para pagar la novatada sin que el rival te haga un destrozo. En la ciudad empieza a calar la sensación de que el club pudo haber subestimado la exigencia del nivel competitivo, y los datos sobre el césped no mienten. Mientras el once titular de la Real Sociedad acumulaba más de 1.600 partidos de experiencia en Primera División, el Málaga penas alcanzaba los 200 encuentros en la categoría reina. Esa brecha, cuando el partido se pone cuesta arriba, pesa como una losa.
Funes intentó agitar el árbol apostando por primera vez desde el inicio por un dibujo con dos delanteros natos. La apuesta le salió del revés: el equipo se partió por la mitad de forma dramática, dejando la medular desamparada y a merced del control absoluto de Gorrotxategui y Carlos Soler, quienes manejaron el ritmo del juego a su antojo sin encontrar demasiada resistencia.
Un vestuario tocado que busca soluciones a toda prisa
Las consecuencias del choque se hicieron notar de inmediato en la rutina del grupo. El equipo volvió al trabajo con caras largas, saliendo en autobús desde La Rosaleda hacia la Ciudad Deportiva Fundación MCF para encarar una semana de entrenamientos que se prevé intensa y cargada de tensión.
Tocar fondo tras nueve fechas sin sumar de a tres exige algo más que retoques tácticos sobre la pizarra. El Málaga necesita rearmar su propuesta, ajustar el equilibrio en la medular y recuperar la solidez defensiva si no quiere ver cómo las dudas terminan por descarrilar su temporada de forma prematura. Habrá que estar muy atentos a la reacción de Funes en la próxima jornada.




















