Bombazo de época en la Premier League. El Manchester City ha sido declarado culpable de 114 de las 115 infracciones financieras por las que la liga inglesa lo venía investigando. Se avecina una sanción histórica que promete sacudir los cimientos del fútbol británico y cambiar el panorama competitivo de los próximos años.
La noticia la ha adelantado el periodista David Ornstein en ‘The Athletic’ y ha caído como un meteorito en las oficinas del Etihad Stadium. Estamos hablando de un examen con lupa que abarca casi una década, concretamente entre las temporadas 2009-10 y 2017-18. En ese ciclo de oro, los celestes levantaron tres Premier League, dos FA Cup, cuatro League Cup y una Community Shield. Ahora, todo ese legado deportivo queda bajo una sombra gigantesca a la espera de conocer unos castigos que podrían ser ejemplares.
¿Qué significa esto para el Manchester City?
A ver, pongámonos en situación. Yo esto lo veo como cuando vas conduciendo por la autopista, te salta un radar y sabes que la multa te va a doler, pero multiplicado por 114. No estamos ante un simple descuadre de caja o un error de papeleo administrativo. La Premier League se juega su propia credibilidad con este caso, y las opciones de castigo que hay sobre la mesa van desde multas económicas estratosféricas hasta una deducción masiva de puntos que los mande al fondo de la clasificación, o incluso castigos mucho más severos casi sin precedentes en el fútbol moderno.
¿Cómo afecta esto al vestuario en el corto plazo? Imagina la papeleta para los futbolistas y el cuerpo técnico. Salir a jugar cada fin de semana sabiendo que, en cualquier momento, una decisión en los despachos puede borrar de un plumazo todo lo que consigas en el césped. Es una losa mental tremenda. Planificar el futuro del proyecto, negociar renovaciones o intentar atraer nuevos fichajes se vuelve una tarea casi imposible cuando no puedes asegurar en qué categoría o en qué condiciones vas a competir el año que viene.
Además, está el daño reputacional. Esos títulos conseguidos en la época de mayor crecimiento del club quedan irremediablemente bajo sospecha en el imaginario colectivo. Aunque nadie les quite físicamente los trofeos de las vitrinas, la sombra de la duda ya se ha instalado para siempre en el relato de sus éxitos.
El mapa de las 114 infracciones
Para entender la magnitud del lío, conviene desmenuzar de qué se acusa exactamente al club. El volumen de irregularidades es tan denso que asusta, y se agrupa en varios bloques muy definidos que explican por qué la Premier League ha ido con todo en esta investigación.
El grueso del asunto está en la falta de transparencia. Nada menos que 54 cargos corresponden a no haber proporcionado información financiera adecuada durante casi diez años (de la temporada 2009-10 a la 2017-18). A esto le sumamos otros 14 cargos por no detallar de forma precisa los pagos reales a futbolistas y entrenadores en ese mismo periodo. Es decir, las cuentas que se presentaban y la realidad contractual no terminaban de darse la mano.
Luego tenemos el frente regulatorio. Hay 5 cargos por saltarse las normas de la UEFA, incluido el Fair Play Financiero entre 2013-14 y 2017-18, y otros 7 por romper las reglas de sostenibilidad financiera de la propia Premier entre 2015-16 y 2017-18. Y por si fuera poco, para rematar la faena, les caen 35 cargos por no cooperar con las investigaciones de la liga desde diciembre de 2018 hasta febrero de 2023. Vamos, que cuando la Premier llamó a la puerta para pedir explicaciones, en el club prefirieron mirar para otro lado. De los 115 cargos originales, la comisión solo los ha considerado inocentes en uno.
¿Y ahora qué toca esperar?
La pelota está ahora en el tejado del tribunal que debe dictaminar las sanciones definitivas. El Manchester City ya sabe de qué es culpable; ahora le toca descubrir el precio real que tendrá que pagar por saltarse las normas del juego financiero durante tantos años.
Nos espera un proceso de alegaciones, recursos y batallas legales en los despachos que va a acaparar más portadas que los propios resultados en el terreno de juego. Toca estar muy atentos a las próximas semanas, porque el fútbol inglés se encamina hacia una resolución que marcará un antes y un después en la historia del deporte rey.




















