Kylian Mbappé ha repasado su actualidad, su pasado y sus decisiones más difíciles en una jugosa entrevista concedida al diario alemán Bild. El delantero del Real Madrid ha analizado los rumores que situaban a Michael Olise en la órbita blanca, además de recordar cómo estuvo a punto de fichar por el Liverpool de Jürgen Klopp o el Borussia Dortmund antes de recalar en París.
El astro francés, que se encuentra en un momento de madurez futbolística y personal, no se ha mordido la lengua a la hora de valorar el futuro de Olise en el Bayern de Múnich. El atacante galo fue tajante al respecto: «¿Olise? Sería una falta de respeto aconsejarle a un jugador que se vaya. Sería injusto para el Bayern», afirmó, consciente de la repercusión que tienen cada una de sus palabras.
El respeto por el Bayern y el espejo de los rumores
Yo esto lo veo clarísimo: Mbappé sabe perfectamente de lo que habla porque ha sido el rey absoluto de los culebrones veraniegos durante un lustro. Sabe que un consejo a destiempo o un guiño público innecesario puede prender fuego a un vestuario entero a cientos de kilómetros de distancia. Por eso, sus declaraciones sobre Michael Olise y el Bayern de Múnich destilan un respeto institucional tremendo.
No quiere ser el agente provocador de un incendio en Baviera. «Es un club fantástico donde Michael puede lograr grandes cosas», añadió el delantero madridista. Eso sí, tampoco ocultó su admiración por las condiciones de su compatriota, dejando claro que «a cualquier club del mundo le encantaría tener a Michael Olise» porque «es un jugador excepcional». Un elogio sincero, de crack a crack, pero con el guante de seda puesto para no generar tensiones innecesarias entre clubes.
Los trenes que Mbappé dejó pasar: Liverpool y Dortmund
Lo bonito de estas charlas es cuando los futbolistas de época miran por el retrovisor y nos enseñan los caminos que decidieron no tomar. Mbappé confesó abiertamente que Jürgen Klopp intentó llevárselo al Liverpool en sus inicios. Y ojo, que la propuesta le seducía enormemente: «Sinceramente, me habría encantado cambiarme a él en aquel entonces». ¿Por qué no se dio? Una cuestión de arraigo y de tiempos de maduración.
Acababa de explotar en el Mónaco con solo un año en la élite y sentía que emigrar a la Premier League de forma tan prematura era un salto al vacío demasiado arriesgado. Su cuerpo y su cabeza le pedían volver a sus orígenes. «Quería volver a mi ciudad natal, París. Necesitaba sentirme cómoda en un entorno familiar», explicó para justificar su fichaje por el PSG en su día.
En esa misma época de ebullición, el Borussia Dortmund también llamó con fuerza a su puerta. El delantero reconoce que gestionar aquellos rechazos no fue sencillo, ya que «a menudo da la impresión de que algo no iba bien» cuando le dices que no a un transatlántico europeo. Sin embargo, la explicación real fue mucho más simple: en el fútbol de élite solo se puede elegir un destino, y el calor del hogar pesó más que la aventura en la Bundesliga.
Mourinho, la locura de Rüdiger y el límite de los 41 años
Otro de los nombres propios de la entrevista fue José Mourinho. Mbappé no escatimó en elogios hacia el técnico portugués, definiéndolo como «The Special One» y destacando su tremenda inteligencia y su capacidad para conectar con el futbolista en el día a día. «Es un líder; sabe perfectamente cómo motivarnos», apuntó el galo, calificando como un auténtico privilegio la experiencia de estar bajo su tutela.
Y si hablamos de líderes peculiares, Antonio Rüdiger se lleva la palma. Mbappé bromeó con que, si tuviera que comprarse una camiseta de la selección alemana, llevaría sin duda el nombre de su compañero de vestuario en el Real Madrid. «Muchos aficionados lo consideran un poco loco por cómo entra en el campo, pero en el vestuario es completamente diferente: una persona amable y accesible», explicó. Una radiografía perfecta de lo que es el central alemán: un guerrero temible con el balón en juego y un trozo de pan cuando se apagan los focos.
Para cerrar, el delantero rebajó las expectativas sobre su longevidad en los terrenos de juego. Al ser preguntado por si se ve jugando hasta los 41 años como hace Cristiano Ronaldo, Mbappé tiró de ironía y realismo: «Francia nunca me dejará jugar hasta los 41», comentó entre risas. Aunque admira la fortaleza física y mental del luso, el francés tiene claro que en su caso llegar a esa edad en la élite «no creo que sea posible». Su gran obsesión ahora mismo sigue siendo la de siempre: levantar la Champions League.
Habrá que ver cómo evoluciona la temporada del Real Madrid en Europa, pero queda claro que Mbappé tiene la cabeza muy amueblada y los objetivos cristalinos.




















