El Comité Técnico de Árbitros ha decidido romper un tabú histórico en nuestro fútbol. El madrileño Miguel Ángel Ortiz Arias será el encargado de dirigir el derbi del próximo domingo entre el Atlético de Madrid y el Real Madrid en el Estadio Metropolitano. Una designación que marca un antes y un después en la Liga.
La noticia ha caído como una bomba de normalidad en un fútbol que, a veces, peca de conspiranoico. Por primera vez en la historia de la competición, un colegiado adscrito al comité madrileño pitará el gran choque de la capital. La decisión consolida la nueva línea de trabajo del CTA, que la pasada temporada decidió archivar de manera definitiva el clásico criterio de territorialidad, ese que impedía a los árbitros pitar a equipos de su misma comunidad autónoma.
¿Qué significa este cambio para el derbi?
Yo esto lo veo como un paso lógico y, sobre todo, muy necesario. Durante décadas, hemos tratado a los árbitros con una sospecha preventiva que rozaba lo absurdo. Si habías nacido en Madrid, no podías pitar al Madrid o al Atleti porque se asumía que tu imparcialidad estaba bajo sospecha. Como si un colegiado de otra comunidad no pudiera tener sus propias simpatías. Al final, los árbitros son profesionales de élite y lo que se juegan en cada partido es su prestigio y su carrera. Romper esta barrera es un síntoma de madurez colectiva.
Además, la designación de Ortiz Arias no es un experimento de última hora sacado de la manga. El CTA lleva tiempo preparando el terreno para este escenario. El año pasado ya vimos a Carlos del Cerro Grande y a Valentín Pizarro —ambos madrileños— en la sala VOR asistiendo a Alberola Rojas en el derbi. En el césped, el propio Ortiz Arias abrió la veda dirigiendo un Getafe-Rayo Vallecano, mientras que Munuera Montero hizo lo propio en el derbi sevillano y Víctor García Verdura pitó el Espanyol-Barcelona. El camino estaba trazado y solo faltaba dar el paso en el escenario más ruidoso de todos.
El momento de Ortiz Arias bajo el foco
A sus 42 años, Ortiz Arias se encuentra en una etapa de madurez absoluta dentro del arbitraje español. Por una cuestión de edad, el colegiado ya no puede optar a la internacionalidad, lo que convierte a estos grandes duelos del fútbol doméstico en sus particulares finales de Champions. El CTA le entrega el partido más caliente de la jornada como un claro voto de confianza, a pesar de que su inicio de temporada ha tenido algún que otro sobresalto.
Este curso ya le hemos visto en citas de nivel. Arrancó pitando el Barcelona-Athletic en la primera jornada y posteriormente dirigió el Deportivo-Valencia en la segunda. Su última actuación destacada fue en el Elche-Real Sociedad, un encuentro que dejó cierta polémica por la expulsión de Jon Martín. Ortiz Arias no mostró la tarjeta roja directa en el césped por la mano del defensor, sino que tuvo que corregir su decisión tras revisar la acción en el monitor del VAR. Un error de apreciación inicial que el propio CTA analizó y señaló en su programa de divulgación «Tiempo de Revisión».
El domingo en el Metropolitano, la presión sobre su figura será tremenda. Pitar un derbi madrileño siendo de Madrid añade una capa extra de exigencia. Si acierta, pasará desapercibido, que es siempre el mayor triunfo para un árbitro. Si hay jugadas grises, los de siempre buscarán su lugar de nacimiento en el DNI para alimentar el ruido. Pero la barrera de la territorialidad ya está rota, y esa es la mejor noticia para la salud de nuestro fútbol. El domingo saldremos de dudas sobre el césped.

















