El regreso de Jagoba Arrasate al banquillo de El Sadar no ha podido tener un guion más redondo. Osasuna se reencontró con la victoria al superar por 2-0 a un Racing de Santander flojo arriba, rompiendo una mala racha de cinco jornadas consecutivas sin sumar de tres y devolviendo la ilusión a la grada navarra.
Ante 20.818 espectadores, el conjunto rojillo encarriló el choque muy pronto gracias a un penalti transformado por Ante Budimir en el minuto 9. Aunque el Racing intentó dar un paso adelante con el paso de los minutos, su falta de contundencia en los metros finales le costó cara. Ya en el tramo final, con los cántabros volcados en busca del empate, Aimar Osambela sentenció a la contra en el minuto 88 para certificar el triunfo local.
Arrasate devuelve la chispa a El Sadar desde el primer minuto
Yo esto lo veo claro: cuando un equipo cambia de dinámica en el banquillo y recupera a un técnico con el que ha vivido grandes noches, la energía del estadio se nota desde el pitido inicial. Osasuna salió como un auténtico vendaval. No se había cumplido el minuto 3 cuando Jonathan Dubasin ya había mandado un balón a la red, aunque la jugada quedó anulada por fuera de juego. La presión alta de los navarros ahogaba por completo la salida de balón del Racing.
La insistencia dio sus frutos de inmediato. En el minuto 6, Belocian cometió una falta clara dentro del área sobre Budimir. El propio delantero croata no perdonó desde los once metros y puso el 1-0 en el marcador a los nueve minutos de juego. Fue la confirmación del plan de Arrasate: un fútbol directo, vertical y con una intensidad altísima que desbordó a la zaga cántabra durante la primera media hora.
El dominio navarro pudo haber dejado el choque visto para sentencia antes del descanso. Dubasin volvió a ver cómo le anulaban un segundo tanto por posición antirreglamentaria en el 33′ y, poco después, el portero Julen Agirrezabala le negó el gol en un mano a mano. Osasuna mandaba en el ritmo, en las disputas y en las sensaciones, mientras el Racing apenas lograbas asomarse con un disparo alto de Zabiri al borde del intermedio.
La inocencia del Racing frena su reacción
Tras el paso por vestuarios, la tónica se mantuvo. Osasuna rozó el segundo gol con un remate seco de Rubén García que rozó el palo y con otro intento de Budimir al exterior de la red. Sin embargo, como suele ocurrir cuando no rematas a tu rival, el partido se abrió ligeramente rebasada la hora de juego. El Racing comenzó a adueñarse de la posesión, moviendo la pelota en campo contrario pero mostrando una falta de mordiente preocupante en los últimos metros.
El conjunto visitante dispuso de varios acercamientos, pero la solidez defensiva del bloque de Arrasate —liderado por Catena y Boyomo en la zaga— evitó cualquier susto mayúsculo para Aitor Fernández. La falta de efectividad del Racing lejos de su estadio volvió a quedar al descubierto: manejan fases de partido con el balón, pero les cuesta un mundo traducir esa posesión en ocasiones clarísimas de gol.
Con el equipo cántabro totalmente volcado y quemando sus últimas naves, Osasuna encontró el espacio ideal para matar el partido a la contra. En el minuto 88, el recién ingresado Aimar Osambela culminó una transición rápida para poner el 2-0 definitivo. Un jarro de agua fría para las aspiraciones cántabras y una fiesta absoluta en el banquillo rojillo.
Consecuencias en la tabla y buenas sensaciones rojillas
Este resultado cambia drásticamente la tendencia de ambos conjuntos. Para Osasuna, estos tres puntos suponen cortar de raíz una sequía de cinco encuentros sin ganar que empezaba a pesar en el ánimo del vestuario. La llegada de Arrasate ha tenido un impacto inmediato no solo en el aspecto táctico, sino en la intensidad y agresividad del equipo sin balón.
Por su parte, el Racing encaja un nuevo revés en sus desplazamientos. El cuadro cántabro sigue sin estrenar su casillero de puntos a domicilio, una asignatura pendiente que empieza a condicionar seriamente su posición en la clasificación. A partir de ahora habrá que seguir muy de cerca si Osasuna consolida este punto de inflexión en sus próximas salidas y si el Racing logra corregir esa falta de pegada que tanto le penaliza lejos de casa.




















