Fran Escribá lo tiene claro: a Gran Canaria no se va a verlas venir. El técnico del Real Valladolid ha avisado de que la UD Las Palmas es un rival diseñado para pelear en la zona alta de la tabla y que especular en su propio campo sería un suicidio táctico. Para rascar algo positivo, toca morder desde el primer minuto.
«Las Palmas es un equipo llamado a estar arriba y saldrá con todo para ganar en su feudo, por lo que no se puede ir allí a defender», soltó Escribá en rueda de prensa. El míster sabe perfectamente que los canarios llegan heridos tras encadenar dos derrotas consecutivas, un escenario que define como un «arma de doble filo». Si los pucelanos quieren volver a casa con los tres puntos, la receta pasa por calcar la intensidad mostrada ante el Córdoba, pero con una marcha más en ataque: hace falta pisar más el área rival y afinar la puntería de una vez por todas.
¿Qué significa este plan para el Valladolid?
Aquí es donde se ve la mano del entrenador. Ir a buscar a Las Palmas a su casa suena muy bien en la pizarra, pero la realidad del parte médico obliga a hacer encaje de bolillos. Escribá llega con el grupo cogido con pinzas. No podrá contar con Miguel Rubio ni Dani Pérez por lesión, y tampoco con Homam y Tay Abed, concentrados con sus selecciones. Por si fuera poco, Van Duiven arrastra una inoportuna gastroenteritis y Luis Chacón tiene la rodilla entre algodones. La parte positiva es el regreso de Thiago Ojeda para dar aire al centro del campo.
Yo esto lo veo como una auténtica prueba de fuego para la profundidad de la plantilla blanquivioleta. Si quieres proponer un partido de tú a tú en el Estadio de Gran Canaria, necesitas piernas frescas y, sobre todo, que la segunda unidad responda sin titubeos. No vale con salir a ver qué pasa; la idea de Escribá pasa por un bloque alto que incomode la salida de balón de Las Palmas, un equipo que sufre una barbaridad si le quitas el esférico y le obligas a correr hacia atrás.
Para que este plan funcione, el Valladolid necesita recuperar la solidez defensiva que da la competencia interna. El buen rendimiento de Trilli en el lateral derecho y la continuidad de Garri en la izquierda son síntomas de que el grupo está vivo. Escribá sabe que la competencia con Alejo y la confianza absoluta en Clerc obligan a todos a dar el cien por cien. Si los laterales no se despistan y contienen las transiciones rápidas del rival, el Valladolid tendrá media batalla ganada.
Nombres propios: de la paciencia con Ito al «caso Latasa»
Escribá también aprovechó para poner los puntos sobre las íes con varios nombres propios. Uno de los temas calientes es el debut del japonés Ryotaro Ito. El míster ha pedido paciencia con él, y con toda la razón del mundo. El chaval no compite desde mayo y arrastra molestias en el tobillo. Básicamente, necesita una pretemporada express. Es un perfil jugón, liviano y con mucho desplazamiento que dará variantes ofensivas, pero prisa, ninguna. En el fútbol actual, meter a un jugador sin ritmo competitivo es un riesgo innecesario.
Y luego está el tema de Latasa. Al delantero le están dando estopa de la buena y los árbitros parecen mirar para otro lado. «Es un jugador al que no se le pita nada y al que no tratan igual que al resto», denunció Escribá. Pese a todo, el chaval se partió la cara en el último encuentro y, aunque falló un penalti, completó un partido notable. Su crecimiento pasa por ponerse un impermeable mental, aislarse del ruido y seguir chocando con los centrales. Si el equipo logra abastecerle de balones al espacio, Las Palmas va a sufrir de lo lindo.
Por último, me alegra ver la gestión que hace el técnico con los jóvenes. Víctor Jr y Arnu brillaron la pasada jornada, pero Escribá ya les ha bajado los humos con cariño: en este vestuario, la línea entre jugar y quedarse fuera es finísima. Toca mantener los pies en el suelo y abstraerse de los elogios exteriores. Además, la continuidad de Juric, al que el míster define como «un capitán sin brazalete», será clave para sostener el andamiaje del equipo mientras los más jóvenes siguen madurando.
El plan de viaje a Gran Canaria está trazado y la mentalidad es ofensiva. Ahora queda ver si este Valladolid tiene la personalidad suficiente para quitarle el balón a Las Palmas en su propio jardín y dar un golpe sobre la mesa. El partido promete curvas.




















