Kylian Mbappé ya está de vuelta en Valdebebas y el Real Madrid respira aliviado. Tras pasar diez días recuperándose fuera de España, el delantero francés ha iniciado un plan específico de puesta a punto con un objetivo entre ceja y ceja: liderar el ataque blanco este sábado frente al Villarreal.
El culebrón con su selección ha hecho ruido, no os lo voy a negar. Mbappé aterrizó el lunes en Madrid justo a la hora en que sus compañeros se ejercitaban a las órdenes de José Mourinho. Esa misma tarde ya pisó el césped en solitario para realizar las primeras carreras, y este martes ha continuado el trabajo resguardado en las instalaciones del gimnasio. En las oficinas del club no albergan dudas: el ’10’ estará en perfectas condiciones para saltar como titular el sábado.
¿Qué significa la vuelta de Mbappé tras el parón?
Para mí, el regreso del francés no es una gran noticia solo por lo que aporta con el balón en los pies, que obviamente es diferencial, sino por el delicado momento en el que llega. No olvidemos que el Madrid viene de encajar una dolorosa derrota en el derbi contra el Atlético de Madrid justo antes del parón de selecciones. Cuando te vas a casa dos semanas con ese sabor de boca, el siguiente partido se convierte automáticamente en una final de las que queman. En este club no hay espacio para las dudas ni para los experimentos a medio gas.
Tener a Mbappé al cien por cien le da al grupo ese plus de confianza que se necesita para disipar los fantasmas de un plumazo. El Villarreal es un rival de los que te complican la vida si te ven titubear; les gusta proponer y te exigen estar concentrado los noventa minutos. Recuperar la pegada arriba es la mejor receta para evitar sustos y mandar un mensaje de tranquilidad a la grada. El hecho de que el delantero haya pasado diez días fuera de los focos mediáticos, centrado puramente en su recuperación física, nos demuestra que la prioridad absoluta era resetear y ponerse a punto para el tramo duro del calendario.
Yo esto lo veo de una forma muy sencilla: el cuerpo técnico necesita recuperar la contundencia de inmediato. Con el galo en el terreno de juego, el dibujo ofensivo recupera su referencia más letal. Su mera presencia obliga a las defensas rivales a hundirse unos metros más atrás por puro miedo a su velocidad, lo que libera un espacio vital para que la segunda línea pueda llegar con peligro. Es ese efecto disuasorio que solo tienen un puñado de futbolistas en todo el planeta.
Oxígeno para la defensa y fin a la polémica
Por suerte para los planes del club, la de Mbappé no es la única sonrisa en el entrenamiento. Konaté ha completado toda la sesión de trabajo con el resto del grupo y también apunta directamente a entrar en la convocatoria contra el conjunto castellonense. Con la exigencia física que arrastra la plantilla, recuperar efectivos en la retaguardia es oro en paño para afrontar lo que viene con garantías.
Es cierto que la marcha de Mbappé de la concentración francesa y su posterior regreso en solitario levantaron cierta polvareda y comentarios de todo tipo. Sin embargo, dentro de la ciudad deportiva el ruido exterior no entra. El club ha sabido blindar al jugador para que cumpla sus plazos sin prisa pero sin pausa, combinando el césped el lunes con el gimnasio el martes para evitar cualquier tipo de recaída.
A partir de ahora, todas las miradas estarán puestas en el césped del Bernabéu. Toca comprobar si el plan específico con el delantero da sus frutos desde el pitido inicial y si el equipo logra recuperar la velocidad de crucero en la competición liguera.




















