La selección de Portugal ha decidido echar el cerrojo y levantar un muro de silencio tras el monumental terremoto provocado por la inesperada salida de Cristiano Ronaldo de la concentración. Tras imponerse por un balsámico 2-4 a Dinamarca, tanto el seleccionador Jorge Jesus como los futbolistas han cerrado filas para evitar que el incendio de la estrella de Madeira consuma al grupo.
A ver, os cuento cómo está el patio porque la situación es de las que hacen época. Portugal viajó a Copenhague con una patata caliente de dimensiones colosales en la maleta tras el abandono de CR7. Sin embargo, el balón rodó y el combinado luso cuajó una gran actuación en el Parken, firmando un triunfo por dos goles a cuatro que da un respiro gigante al proyecto. Pero, claro, en la zona mixta y en la rueda de prensa posterior, el nombre de Cristiano era el elefante en la habitación. Nadie quería tocarlo. Rafael Leão fue el más gráfico al despachar el asunto con un sutil despeje de espuela: «Es un asunto que no nos incumbe. Hemos demostrado que somos un gran grupo. Seguro que él, en casa, está contento por la victoria». Balones fuera y a seguir corriendo.
El pacto de silencio de Jorge Jesus
Yo esto lo veo muy claro: en el vestuario portugués se ha firmado un pacto de no agresión mediática, al menos hasta que pase la tormenta. Jorge Jesus, que tiene más colmillo que un tiranosaurio y lleva media vida en los banquillos, sabe perfectamente que alimentar el debate en mitad de la Nations League es pegarse un tiro en el pie. Por eso, el técnico esquivó con elegancia de torero veterano todas las preguntas espinosas en la sala de prensa, remitiéndose únicamente a lo deportivo: «Lo más importante es que el equipo cree en lo que hace», sentenció.
Sin embargo, antes de que empezara el partido, el seleccionador sí dejó caer una pequeña píldora en los micrófonos de la televisión pública portuguesa RTP. Una de esas frases que te dejan con la oreja tiesa: «Explicaré todo después del último partido. Llevo muchos años en el fútbol y sé que no hice nada que debería haber causado que las cosas fueran diferentes. Hablaremos de este tema. No me esconderé ni huiré de él». Es decir, que el lío está ahí, latente, pero Jorge Jesus ha decidido ponerse el traje de bombero y posponer la rueda de prensa explicativa para cuando acabe el parón internacional. Una jugada inteligente para proteger a sus futbolistas del ruido exterior.
Un triunfo balsámico que cambia el escenario
Para mí, la clave de todo esto es el marcador. No es lo mismo gestionar un divorcio o una crisis de vestuario con una derrota humillante que hacerlo con un contundente 2-4 a domicilio. Esta victoria ante Dinamarca, que además es la primera que consigue Portugal sin Cristiano Ronaldo en esta etapa, funciona como un escudo de vibranium para el seleccionador. La prensa portuguesa, que ya sabéis cómo se las gasta cuando huele sangre, ha pasado de afilar los cuchillos a elogiar el juego colectivo del equipo y a ver la figura de Jorge Jesus notablemente reforzada.
Cuando el líder espiritual y futbolístico de un país decide bajarse del barco a mitad de camino, lo normal es que el grupo se desmorone por la presión. Pero la respuesta sobre el césped de hombres como Leão o Renato Veiga demuestra que hay vida más allá del ‘7’. El grupo ha respondido con madurez, corriendo el doble y demostrando que, aunque se respete la leyenda, el escudo está por encima de cualquier nombre propio. Ahora bien, la tregua es temporal. El seleccionador ha prometido hablar cuando acabe esta ventana de partidos, y os aseguro que ese día habrá que coger palomitas para escuchar su versión de los hechos.
Por ahora, Portugal respira aliviada y prefiere centrarse en el balón. Veremos cuánto dura la paz en el vestuario luso antes de que se levante la alfombra.




















