A veces los planes perfectos en el fútbol saltan por los aires en cuanto rueda el balón. Luis Enrique quiso darle descanso a media plantilla pensando en la trascendental visita del miércoles al Manchester City en la Champions League, pero el ascendido Le Mans le obligó a sacar la caballería pesada tras el descanso para terminar amarrando un trabajado 3-1 en el Parque de los Príncipes.
La noche apuntaba a trámite plácido para el Paris Saint-Germain, pero terminó convirtiéndose en un aviso en toda regla. Con hombres fijos como Ousmane Dembélé y Nuno Mendes fuera de la convocatoria, y espadas de primer nivel como Vitinha, Kvaratskhelia, Fabián Ruiz, Doué o Marquinhos esperando en el banquillo, la llamada unidad B parisina no terminó de carburar. Ni siquiera la titularidad de Ferran Torres en ataque, superando las molestias de tobillo que le obligaron a retirarse de la selección española, dio la fluidez necesaria al juego local.
A pesar de las dudas iniciales, el conjunto parisino tomó ventaja gracias a la intervención del VAR. Achraf Hakimi buscó superar al rival y la pelota chocó en la mano de Harold Hoyer dentro del área. Lucas Beraldo, otra de las novedades del once, no falló desde el punto de penalti en el minuto 19, aunque el guardameta Nicolas Kocik estuvo a punto de frenarlo tras tocar el esférico. Lejos de intimidarse, el Le Mans dio un paso al frente: Safonov y Lucas Hernández salvaron milagrosamente un remate de Mafouta, y Samuel Yohou estrelló poco después un disparo en el lateral de la red. Solo Akliouche, con un gran cabezazo despejado por Kocik, rozó el segundo antes del descanso.
Silbidos, cuatro cambios de golpe y reacción exprés
La segunda parte arrancó con la misma desconexión. Hakimi volvió a perdonar una ocasión clarísima en un desmarque y el castigo no tardó en llegar. En el minuto 54, un centro desde la izquierda de Lucas Calodat lo cazó Mafouta con un remate de primeras directo a la red. Aunque el colegiado lo anuló en primera instancia por fuera de juego, el VAR terminó validando el 1-1. Y ahí la grada del Parque de los Príncipes dictó sentencia respondiendo con una sonora pitada.
Yo esto lo veo clarísimo: Luis Enrique detectó el peligro de inmediato y decidió agitar el árbol sin contemplaciones. Metió cuatro cambios casi del tirón en el minuto 58 y 59 para dar entrada a Fabián Ruiz, Vitinha, Zaïre-Emery y Kvaratskhelia. El impacto fue quirúrgico. Apenas tres minutos después de ingresar al césped, Fabián conectó un trallazo lejanísimo que Kocik repelió a duras penas, permitiendo a Kvaratskhelia cazar el rechace para poner el 2-1 en el marcador.
En el minuto 68, Maghnes Akliouche culminó una gran galopada por banda firmando un zurdazo ajustado al primer palo para colocar el 3-1. Un tanto especial, pues significa su primer gol con la camiseta del PSG tras llegar este verano procedente del Mónaco. Aun así, el Le Mans siguió atacando y Dame Gueye mandó un balón al larguero tras recortar dos veces a Lucas Hernández. El tramo final dejó incluso un penalti fallado por Désiré Doué a las manos de Kocik, con gol posterior anulado a Vitinha por haber entrado antes de tiempo al área en el rechace.
Tres puntos de oro para seguir el rastro del Mónaco
Más allá del desgaste y las dudas en el juego, esta victoria tiene un valor contundente en la tabla. Supone el primer triunfo liguero de la temporada para el PSG en el Parque de los Príncipes, tras haber tropezado en su único choque previo en casa ante el Mónaco (1-2) y haber sumado fuera ante el Brest (0-1) y el Marsella (1-2).
El premio es doble porque el líder Mónaco pinchó en su estadio frente al Toulouse (2-2), dejando a los hombres de Luis Enrique a solo tres puntos de la cabeza. Eso sí, la lección de cara a la visita a Manchester es evidente: la segunda unidad está todavía lejos de ofrecer las garantías que exige la alta competición europea.




















