Al final, las cosas del directo y de la seguridad en las calles mandan sobre el fútbol. El partidazo entre el París Saint-Germain y el Olympique de Lyon, con el liderato de la Ligue 1 en juego, ha tenido que mover su fecha y se jugará este lunes a las 20:30 horas. Una decisión policial que provoca un choque frontal con la gala del Balón de Oro en Londres.
La orden ha llegado directamente desde la Prefectura de Policía de París y la Ligue de Football Professionnel no ha tenido más remedio que acatarla. Los recursos de seguridad en la capital francesa están al límite ante la convocatoria de masivas manifestaciones y movilizaciones sociales convocadas para este fin de semana, similares a las que ya colapsaron varias cis del país hace una semana. Jugar el domingo en el Parque de los Príncipes era inviable desde el punto de vista operativo, por lo que el balón rodará finalmente el lunes por la noche.
Un lío logístico para la alfombra roja en Londres
Yo esto lo veo como un verdadero quebradero de cabeza para la expedición parisina. El choque de horarios es casi cómico si no fuera por lo que hay en juego: el partido arranca a las 20:30 en París y la ceremonia del Balón de Oro empieza a las 21:00 en Londres. Evidentemente, estar en dos sitios a la vez es imposible, ni siquiera para los futbolistas de élite.
Esta coincidencia deja en tierra a la gran mayoría de la plantilla y al propio cuerpo técnico. Hombres como Fabián Ruiz, Vitinha, João Neves, Achraf Hakimi o Ferran Torres estarán vestidos de corto sobre el césped peleando por tres puntos clave frente al Lyon. Lo mismo le ocurre a Luis Enrique, que figura entre los nominados al galardón de mejor entrenador del año y tendrá que dirigir a su equipo desde el banquillo en lugar de posar ante los fotógrafos en la capital británica.
La única vía libre para dejarse ver por la gala inglesa queda reservada a los futbolistas que están en la enfermería. Hombres como Marquinhos, Ousmane Dembélé o Khvicha Kvaratskhelia —este último apeado de los terrenos de juego por una lesión de larga duración— son los únicos nominados del club que podrían tomar un vuelo a Londres sin alterar los planes deportivos de la noche.
El curioso déjà vu de la temporada pasada
Parece mentira, pero el fútbol tiene estas cosas y a veces el destino es caprichoso. El PSG ya vivió exactamente la misma situación el año pasado. En aquella ocasión, un temporal de intensas lluvias obligó a aplazar el clásico contra el Olympique de Marsella precisamente al día en que se entregaba el trofeo individual más prestigioso del mundo.
Aquella coincidencia dejó una estampa curiosa: Dembélé, que estaba lesionado, pudo viajar a la gala para recoger su Balón de Oro mientras el resto de sus compañeros jugaban su partido de liga en Francia. Esta vez, el motivo del aplazamiento no ha sido la lluvia, sino las protestas sociales en París, pero el resultado para la delegación parisina vuelve a ser un auténtico encaje de bolillos.
Habrá que ver cómo afecta este ajuste de calendario al rendimiento del PSG sobre el verde. Cambiar el chip de jugar en domingo a hacerlo un lunes por la noche, con la tensión del liderato en juego y medio mundo mirando hacia Londres, será la primera gran prueba de fuego mental de la semana para los de Luis Enrique.




















