El Deportivo Alavés recibe este viernes al Málaga en Mendizorroza con una urgencia clara sobre la mesa: romper cuanto antes una racha de cinco jornadas consecutivas sin conocer la victoria. Quique Sánchez Flores compareció ante los medios en la previa del choque y no escondió la realidad que atraviesa el equipo vitoriano, seco de triunfos desde el pasado 6 de septiembre. «Tenemos la necesidad de cambiar la tendencia y para ello hay que hacer un buen partido», admitió el técnico madrileño, consciente de que a su grupo le toca dar un paso al frente para no complicarse el otoño.
A pesar del bache de resultados, el Alavés navega en una posición relativamente tranquila en la tabla gracias a un brillante arranque de campeonato. Sin embargo, Quique avisó de que la tranquilidad es un arma de doble filo si los errores defensivos se siguen concediendo partido tras partido. El entrenador dejó claro que la plantilla ha dedicado la semana a revisar minuciosamente los fallos que les han penalizado últimamente y apeló a la paciencia: «Esta semana hemos analizado los errores que estamos cometiendo y los tenemos localizados. Se trata de confiar en el proceso».
Diagnosticando los males de Mendizorroza
Si algo caracteriza a Quique Sánchez Flores es que suele hablar sin tapujos cuando analiza los desajustes tácticos de sus equipos. Yo siempre he pensado que identificar la avería es el primer paso para arreglarla, y el técnico madrileño tiene claro qué es lo que le está fallando al conjunto babazorro. Según explicó, el equipo ha arrastrado vicios que ya aparecieron en el curso anterior: «La temporada pasada fuimos inconsistentes y nos faltó contundencia durante algún tiempo. Nos costaba dejar la portería a cero y en las últimas jornadas hemos repetido esos errores».
El preparador enfatizó que estas distracciones en áreas propias son fallos de concentración más que de concepto puro. «Cometiendo errores de acompañamiento, más que de marcas», desgranó con precisión quirúrgica en rueda de prensa. Para Quique, la clave reside en recuperar la agresividad defensiva y hacer de Mendizorroza un fortín donde el rival sufra desde el primer minuto. «Estamos en la idea de extirpar lo antes posible eso para seguir creciendo», sentenció, convencido de que la plantilla tiene capacidad de sobra para revertir la dinámica.
El encaje en la banda derecha y la gestión del vestuario
Uno de los nombres propios que salieron a relucir en la comparecencia fue el de Hugo Novoa. La irrupción del gallego compitiendo en el carril derecho con Ángel Pérez abre un abanico de posibilidades tácticas que ilusiona a Quique. Lejos de ver la competencia como un problema, el míster dejó abierta la puerta a alinear a ambos futbolistas de inicio de manera simultánea en un futuro inmediato. «No sé si será mañana o si será pronto, pero algún día los veremos juntos, porque son jugadores que merece la pena ver juntos», apuntó sobre la compatibilidad entre ambos.
Sobre el exjugador del Leipzig, el técnico subrayó sus virtudes dinámicas para reforzar la banda: «Hugo, además de ser un buen jugador de ataque, entiende muy bien defensivamente sus funciones y es de los más rápidos de la plantilla». Esta flexibilidad en los costados puede ser una solución idónea para un Alavés que necesita generar más profundidad sin descuidar las espaldas. Además, Quique lanzó un aviso a navegantes de cara a los minutos de juego en la medular y en el ataque: «No hay titulares indiscutibles, aunque luego los números o las estadísticas digan lo contrario. Cualquiera puede ser útil desde el inicio y cualquiera puede ser un gran revulsivo».
Atentos al plan frente a un Málaga correoso
El rival que examina la reacción del Alavés no lo pondrá sencillo. El Málaga aterriza en Vitoria con un sello muy definido, algo que Quique no pasó por alto durante su análisis. El madrileño definió al conjunto andaluz como un bloque asentado que ha sabido dar continuidad al grupo del año pasado, caracterizado por intentar salir siempre jugado desde atrás y combinar por dentro. No obstante, el técnico visitante sabe por dónde meterle mano a su oponente: «Es un equipo que siempre suele ir por detrás en el marcador y no tiene un exceso de confianza».
La receta de Quique pasa por ahogar la salida visitante y proponer un encuentro incómodo, de mucho ritmo e intensidad física. Para lograrlo, considera clave la comunión con las gradas de Mendizorroza, un escenario que debe apretar en los momentos delicados para que los tres puntos se queden en casa. Toca comprobar si los ajustes defensivos ensayados durante la semana surten efecto de inmediato o si el Málaga logra pescar en las dudas albiazules.




















