El Real Valladolid cogió un tremendo balón de oxígeno en la séptima jornada de LaLiga Hypermotion tras remontar y vencer por 3-1 al Córdoba en el José Zorrilla. Los de Fran Escribá, que empezaron perdiendo con un gol en propia meta, reaccionaron gracias al descaro de sus jóvenes promesas para sumar su segundo triunfo del curso.
La tarde no pintaba nada bien para los locales. Apenas se jugaba el minuto dos cuando Latasa ya vio la tarjeta amarilla, y solo dos minutos después llegó el jarro de agua fría. En un saque de esquina, Miguel Rubio desvió el balón hacia su propia portería al intentar despejar, firmando el 0-1. Era el séptimo gol que los blanquivioletas encajaban a balón parado esta temporada, un dato que heló la sangre de los 14.725 espectadores que poblaban las gradas de Zorrilla. La tensión acumulada tras la dura derrota ante el Oviedo y el empate en Ceuta amenazaba con devorar al equipo.
Sin embargo, la reacción pucelana tuvo nombres propios y mucha juventud. Arnu avisó primero tras un error del meta visitante Guilherme y Latasa mandó un remate al larguero, pero el empate definitivo llegó en el minuto 38. Garriel inició la jugada por la izquierda, Ponceau centró con música y Arnu, libre de marca, la empujó a la red. El Córdoba pudo volver a adelantarse antes del descanso, pero Miguel Rubio se redimió de su error inicial sacando bajo palos un disparo de Kevin Medina tras un desajuste defensivo.
El descaro de la cantera rompe el bloqueo
Si algo nos dejó claro este partido es que en Valladolid hay una hornada de chavales listos para tirar del carro cuando las cosas se ponen feas. En la segunda parte, la timidez se quedó en el vestuario. Víctor Fernández Júnior asumió los galones en ataque y, tras avisar con un disparo que Guilherme y el poste repelieron, no perdonó en el minuto 53. Aprovechó un servicio preciso de Arnu para batir al meta portugués y poner el 2-1, desatando la euforia en el José Zorrilla.
El partido pudo haberse cerrado mucho antes si Latasa hubiera estado más fino desde los once metros. El delantero provocó un penalti tras ser derribado por Juan Gutiérrez, pero su lanzamiento se marchó directo a la grada. Lejos de venirse abajo por el error, el Valladolid siguió apretando y encontró la sentencia en el minuto 73. Yeray botó un córner con precisión de cirujano y Barberá, con un impecable testarazo, puso el 3-1 definitivo. Lo bonito de la tarde es que tanto Arnu como Víctor Jr. y Barberá celebraron su primer gol oficial con la camiseta del primer equipo blanquivioleta.
Un bálsamo para Escribá y urgencias en el Córdoba
Esta victoria es un auténtico extintor para apagar un fuego que amenazaba con propagarse en las oficinas de Zorrilla. El Valladolid arrastraba dudas muy serias en cuanto a su juego y, sobre todo, una alarmante falta de definición que le estaba costando puntos. Ganar de esta forma, remontando y mostrando carácter, permite a Fran Escribá trabajar con tranquilidad durante la semana y aleja al equipo de los puestos de peligro en esta siempre exigente Segunda División.
La otra cara de la moneda la representa el Córdoba. El conjunto andaluz propuso un fútbol valiente y muy ofensivo durante varias fases del encuentro, pero la falta de contundencia en las áreas le acabó condenando. Con este tropiezo, los visitantes encadenan su quinta derrota en apenas siete jornadas de campeonato, un registro muy preocupante que les deja al borde del abismo y con la seria amenaza de terminar el fin de semana en puestos de descenso.
A partir de ahora, al Valladolid le toca demostrar que lo visto ante su público no ha sido un oasis de acierto juvenil, sino el punto de partida para escalar posiciones. Tienen pólvora y descaro, pero para consolidarse en la zona noble deberán corregir cuanto antes esa preocupante sangría defensiva en las jugadas de estrategia.




















