El Sevilla pidió explicaciones y el Comité Técnico de Árbitros le abrió las puertas en Las Rozas. Tras la marejada del último encuentro disputado en el Santiago Bernabéu frente al Real Madrid, la directiva hispalense acudió a la Ciudad del Fútbol para revisar en primera persona las acciones más controvertidas del partido y escuchar los audios del VAR.
La expedición sevillista, encabezada por su presidente José María del Nido Carrasco y el responsable de la asesoría jurídica Antonio Rosado, fue recibida en un ambiente cordial por la cúpula arbitral: el presidente del CTA Fran Soto, el director técnico David Fernández Borbalán y Fernando López Acera. Sobre la mesa se pusieron dos acciones clave que indignaron al club visitante: una posible expulsión no señalada a Arda Güler por lance con Peque y un presunto agarrón previo de Konaté a Ure en la jugada que terminó en gol de Kylian Mbappé.
El argumento técnico sobre la jugada de Arda Güler
Yo esto lo veo desde la distancia que da el análisis reposado, pero entiendo perfectamente el malestar en Nervión. Durante la reunión, el estamento arbitral reprodujo las grabaciones de la sala VOR donde Guillermo Cuadra Fernández peritaba el lance entre Güler y Peque. La explicación oficial ofrecida al club hispalense fue puramente técnica: no existía en la retransmisión una imagen lo suficientemente nítida que permitiera al árbitro de VAR confirmar la existencia de una agresión flagrante por parte del futbolista turco.
Sin una toma incontestable que desmontase la apreciación inicial del césped, el protocolo impidió a la sala VOR avisar a Mateo Busquets Ferrer, colegiado principal del encuentro, para que acudiese al monitor a revisar la jugada. Es la parte más rígida del reglamento: si la realización no ofrece un ángulo definitivo que despeje la duda, la herramienta no puede intervenir para recomendar una tarjeta roja.
El agarrón de Konaté en la acción del gol de Mbappé
La segunda carpeta de la reunión se centró en el duelo entre Konaté y Ure. Desde el Sevilla sostenían que la jugada venía precedida por un agarrón claro sobre su futbolista justo antes de que el ataque madridista culminase en el tanto de Kylian Mbappé. El CTA expuso al detalle los criterios seguidos para evaluar esa disputa en la sala VOR, argumentando por qué se consideró que el contacto no tenía la entidad suficiente para anular la validez de la jugada posterior.
Esta apertura de puertas responde a la política de transparencia que busca aplicar el comité con todos los clubes que solicitan audiencia. Poder escuchar el sonido ambiente de la sala de control ayuda a entender la velocidad a la que se evalúan los contactos, aunque la frontera entre lo que es una falta suficiente o un mero contacto de juego siga generando discrepancias evidentes entre los equipos y los colegiados.
Consecuencias de la cumbre institucional
A efectos prácticos del campeonato, este tipo de reuniones no alteran los marcadores ni devuelven puntos perdidos en el terreno de juego. Sin embargo, para el Sevilla era una cita indispensable desde el punto de vista institucional: sentar un precedente, exigir máximo rigor en la revisión de jugadas grises y dejar constancia formal de su malestar tras lo acontecido el domingo.
Para el CTA, la cita sirvió para rebajar la tensión mediante la pedagogía del reglamento, mostrando las imágenes y audios tal y como los percibieron los colegiados durante el directo. El tono del encuentro terminó siendo cordial, pero las explicaciones técnicas sobre la falta de tomas nítidas dejan sobre la mesa el eterno debate sobre los medios técnicos de las retransmisiones y el margen de error en las decisiones clave.
A partir de ahora, habrá que comprobar si este intercambio de pareceres se traduce en una mayor claridad en el criterio de intervención del VAR para los próximos compromisos ligueros.




















