Al Atlético de Madrid se le complicó una noche de Champions que acababa de enderezar en el Mercedes-Benz Arena. En el minuto 63, Morten Hjulmand vio la tarjeta roja directa tras una dura entrada a la altura de la espinilla sobre Stiller, dejando al equipo de Diego Pablo Simeone con diez futbolistas a falta de media hora para el final.
La acción no dejó dudas al colegiado Serdar Gözübüyük, que expulsó de inmediato al mediocentro danés. El choque se encontraba en tablas (1-1) después de que los rojiblancos se metieran de lleno en el partido al regreso del descanso. Sin embargo, la imprudencia de Hjulmand cortó de raíz el ímpetu visitante y obligó al Cholo a replegar velas en territorio alemán para rescatar al menos un punto.
Las consecuencias de la roja para el esquema del Cholo
Yo esto lo veo clarísimo: cuando te quedas con diez en la Champions y fuera de casa, el manual de supervivencia se impone a cualquier plan inicial. Simeone no tardó ni cinco minutos en mover ficha desde el banquillo. Retiró a Álex Baena para dar entrada a Cardoso, buscando meter musculo y criterio para proteger la zona ancha ante un Stuttgart que dio un paso adelante al verse en superioridad numérica.
Con el paso de los minutos y el asedio local apretando sobre la meta de Jan Oblak, el técnico argentino terminó de blindar el bloque. Sacó del campo a Julián Álvarez y Pablo Barrios para introducir a Le Normand y Obed Vargas, montando una estructura puramente defensiva para achicar agua. Renunciar al ataque fue un ejercicio de pragmatismo puro; tras la expulsión de Hjulmand, conservar el empate pasó a ser la única prioridad lógica.
La baja del pivote danés dejará además una secuela importante para los próximos compromisos europeos del conjunto madrileño. Su ausencia por sanción obligará al cuerpo técnico a recomponer la medular en una fase crucial de la competición, donde la presencia física y el equilibrio en la salida resultan innegociables.
Del error de Pubill al chispazo de Julián Álvarez
El partido ya venía cargado de altibajos emocionales antes del contratiempo de Hjulmand. En la primera mitad, el Stuttgart logró adelantarse en el minuto 35 gracias a Leweling, quien aprovechó una indecisión de Marc Pubill en la salida de pelota desde la frontal. El disparo lejano del atacante local rebotó en un defensor y despistó a Oblak, haciendo justicia al empuje inicial del cuadro de Baden-Württemberg.
El paso por vestuarios sentó de maravilla al Atleti. Simeone movió el árbol dando entrada a Lookman por Jonathan David, y la jugada le salió niquelada a las primeras de cambio. En el minuto 46, en el primer balón que tocó, Lookman fijó a su par en la banda y puso un centro raso que Julián Álvarez envió al fondo de la red con un disparo seco, volviendo a ver puerta casi seis meses después.
Cuando mejor se encontraban los rojiblancos y la remontada parecía factible, la tarjeta roja a Hjulmand cambió radicalmente el guion. El Atlético pasó de dominador a resistente en cuestión de segundos, demostrando oficio para aguantar la embestida final de un Stuttgart donde Hoeneb metió a Demirovic para quemar las naves en ataque.
Un punto de oficio para mirar al futuro
Sumar fuera de casa en Europa nunca es un mal botín, y menos tal y como se puso el choque en Alemania. El Atlético supo encajar el golpe del 1-0, reaccionó a tiempo con la calidad de sus atacantes y luego se vistió el mono de trabajo para resistir media hora con un hombre menos sobre el césped.
A partir de ahora, la atención estará puesta en cómo reorganiza el Cholo el centro del campo sin Hjulmand para la siguiente cita europea, así como en la evolución del bloque tras este esfuerzo físico de enjundia.




















