Rubén Vargas no levanta cabeza con su rodilla derecha y ha tenido que hacer las maletas rumbo a Madrid. El extremo del Sevilla, que sigue sin estar disponible para Luis García Plaza desde la segunda jornada de Liga, busca una segunda opinión médica en la capital tras comprobar que el tratamiento conservador no ha funcionado.
Os cuento cómo está el patio. El internacional suizo tenía previsto reincorporarse al grupo esta misma semana, pero las malas sensaciones en la articulación persisten. Tras hablarlo con los servicios médicos del Sevilla, decidieron que lo mejor era parar y que lo revisen a fondo en una clínica especializada de Madrid. Hace unos siete días, el club emitió un parte médico diagnosticándole una «parameniscitis externa de la rodilla derecha», que básicamente consiste en la inflamación del tejido blando que rodea el menisco externo. Le metieron caña con un tratamiento específico para paliar el dolor, pero la rodilla ha dicho que no.
¿Qué significa esto para el Sevilla de Luis García Plaza?
Para Luis García Plaza, esto es un auténtico dolor de cabeza. El técnico ya avisaba este jueves, en la previa del partido contra el Valencia, de lo que le toca lidiar: «Es un jugador importante, pero hasta ahora no he podido contar con él. Me voy a empecinar en recuperar su mejor versión». Y no le falta razón al míster. Vargas está llamado a ser un puñal por la banda, uno de esos futbolistas que marcan la diferencia cuando el partido se pone cuesta arriba. El problema es que, para recuperar su mejor versión, lo primero es que pueda calzarse las botas sin dolor.
La baja prolongada de Vargas deja al Sevilla sin su principal argumento de desborde exterior justo cuando el calendario empieza a ponerse serio. Sin él en el césped, García Plaza tiene que agitar la pizarra y buscar alternativas tácticas que no siempre ofrecen la misma profundidad. No es lo mismo atacar con un extremo puro que fije a la defensa contraria que tener que inventar parches por dentro. La visita a Mestalla y los siguientes compromisos ligueros se afrontan ahora con una pieza menos en el tablero, obligando a otros nombres de la plantilla a dar un paso al frente que quizás aún no les tocaba dar.
Además, el factor psicológico de una recaída o de un estancamiento en la recuperación siempre es peligroso para un futbolista. Cuando ves la luz al final del túnel para entrenar con tus compañeros y, de repente, la puerta se vuelve a cerrar, el golpe es duro. El viaje a Madrid no solo busca un diagnóstico físico más certero, sino también la tranquilidad mental de saber exactamente a qué se enfrenta. En el fútbol de élite, la cabeza juega tanto como las piernas, y Vargas necesita certezas.
El doble filo del rendimiento de Vargas
La relación de la grada con el suizo tiene su miga. No nos engañemos: antes del Mundial, cuando el Sevilla se estaba jugando la vida por la permanencia, el compromiso de Vargas dejó bastantes dudas en el entorno del club. Raro era el fin de semana que estaba disponible y la afición andaluza andaba mosq. Sin embargo, luego se enfundó la camiseta de Suiza y la cosa cambió por completo.
En la cita mundialista, Vargas fue el motor de una selección helvética que firmó su mejor papel en 72 años al alcanzar los cuartos de final. No solo aportó goles y asistencias, sino que tuvo la personalidad de lanzar y marcar el penalti decisivo en la tanda de octavos contra Colombia. Ese es el futbolista que García Plaza quiere ver sobre el césped: un tipo descarado, vertical y con jerarquía. El problema es que, de momento, esa versión estelar solo la hemos visto por televisión.
Ahora toca esperar a ver qué dicen los especialistas en Madrid. Crucemos los dedos para que la rodilla de Vargas no requiera pasar por el quirófano y que el Sevilla pueda, por fin, disfrutar del jugador que tanto necesita.

















