Arranca una nueva edición de la Champions League femenina y el camino hacia la gran final de Varsovia ya tiene su fecha de salida. Este viernes a las 12:00 horas, el FC Barcelona y el Real Madrid conocerán a sus rivales en una fase de liga renovada que promete emociones fuertes y curvas desde el primer minuto.
El sorteo se celebra en la sede de la UEFA en Nyon y estrena un formato que ya conocemos del fútbol masculino, pero que aquí debuta con toda la carne en el asador. El Barça, vigente campeón tras coronarse en Oslo, lidera el bombo de los cabezas de serie gracias a tener el mejor coeficiente del torneo. Las azulgranas buscan su quinta corona continental, pero el trayecto no será un paseo militar. En esta fase no podrán cruzarse con el Real Madrid, que espera en el bombo 2, pero sí tendrán que verse las caras con dos cocos del primer copón, donde aguardan transatlánticos de la talla del Olympique de Lyon, el Chelsea, el Bayern de Múnich, el Arsenal o el PSG.
¿Qué significa este nuevo formato para Barça y Madrid?
A ver, os lo explico de forma sencilla porque este sistema de fase liga cambia por completo el cuento. Olvidaos de los típicos grupos de cuatro donde a veces te la jugabas a una sola carta si tenías un mal día. Aquí se trata de regularidad pura y dura. La liguilla arranca el 22 y 23 de septiembre y se resolverá en una última jornada unificada el 16 de diciembre. Tres meses de máxima exigencia sin margen para despistes.
¿Cuál es el verdadero negocio aquí? Quedar entre los cuatro primeros de la tabla general. Los cuatro equipos que lideren la clasificación al terminar esta fase se meterán directos en los cuartos de final, ahorrándose una eliminatoria de playoff que siempre es un dolor de muelas. Del quinto al duodécimo clasificado se lo tendrán que jugar todo a vida o muerte en un cruce previo. Para el Barça de Pere Romeu, con la plantilla que tiene y el cartel de favorito indiscutible, el objetivo mínimo tiene que ser esa vía directa. Para el Madrid, meterse en ese top 4 sería dar un golpe sobre la mesa tremendo en el panorama europeo.
El conjunto azulgrana llega renovado, pero con la misma exigencia de siempre. Sin embargo, tener que jugar contra dos rivales del Bombo 1 (uno en el Johan Cruyff y otro fuera) significa que no habrá partidos de trámite. Te puede tocar viajar a Londres para medirte al Chelsea y recibir al Lyon en casa. Fútbol de quilates desde el primer día.
Los peligros ocultos que esconden los bombos
Si miramos los bombos con lupa, hay trampas por todos lados. El Real Madrid está en el bombo 2 junto a equipos muy serios como la Juventus, la Roma o el Häcken sueco, que viene con la chapa de campeón de la Europa Cup. Al no poder enfrentarse a equipos del mismo país en esta fase, las blancas evitan al Barça, pero el sorteo les deparará rivales de máxima exigencia igualmente.
Y ojo al bombo 3, porque tiene nombres que asustan a cualquiera. Ahí se han colado el Manchester City y el Inter de Milán, que viene crecido tras dejar fuera al Wolfsburgo en la ronda previa. Que un equipo como el City esté en el tercer escalón te demuestra que el nivel medio del torneo ha subido una barbaridad. Los rivales teóricamente más asequibles quedan relegados al resto de participantes, donde asoman el Austria Viena, el Servette, el Köge o el OH Leuven, pero en la Champions nadie regala nada.
Yo esto lo veo claro: la planificación física va a ser la clave del éxito. Jugar partidos de este calibre entre septiembre y diciembre, con viajes largos y plantillas que también tienen que rendir en la competición doméstica, va a exigir rotaciones inteligentes y un fondo de armario muy amplio. Este sábado conoceremos el calendario definitivo con las fechas exactas de cada partido, y ahí es donde los cuerpos técnicos empezarán a sacar la calculadora. El viaje a Varsovia empieza hoy en los bombos de Nyon.

















