Anoche, un futbolista del Real Betis tocó el cielo con las manos en Córdoba. Valentín Gómez cumplió el gran sueño de su infancia al debutar con la selección absoluta de Argentina en la contundente victoria por 4-0 ante Bolivia. Un hito que confirma la espectacular progresión del joven central zurdo.
El estreno se produjo en el tramo final del encuentro disputado en el Estadio Mario Alberto Kempes. Corría el minuto 81 cuando Lionel Scaloni decidió darle la alternativa al zaguero verdiblanco, que entró al terreno de juego sustituyendo a Lisandro Martínez. No era una noche cualquiera: se trataba del primer compromiso de la era post-Messi tras la retirada del astro de la albiceleste. Con este debut, el defensor de San Miguel se convirtió en el jugador número 70 que se estrena con la absoluta bajo el mandato de Scaloni, dando un paso de gigante en su carrera.
El impacto en el Betis y la pizarra de Pellegrini
Yo esto lo veo claro: el debut de Valentín Gómez es un espaldarazo tremendo para la planificación deportiva del Real Betis. Cuando el club verdiblanco apostó por él en el verano de 2025, pagando a Vélez Sarsfield unos 5,3 millones de euros por el 90% de su pase, muchos pudieron pensar que era una apuesta de riesgo para el fútbol europeo. Hoy, poco más de un año después, el valor de mercado del chaval ya se sitúa en los 12 millones de euros. Es decir, más del doble de lo invertido. En los despachos de Heliópolis deben de estar frotándose las manos.
Pero más allá de las cifras y de las plusvalías latentes, lo que realmente le importa a Manuel Pellegrini es el césped. Valentín no ha logrado asentarse como un titular indiscutible en el once tipo del ‘Ingeniero’, pero su importancia en la plantilla es capital. Estamos hablando de un futbolista moderno, de esos que te solucionan la vida cuando vienen mal dadas por las lesiones o las rotaciones.
La temporada pasada, la de su debut en Europa, el argentino disputó nada menos que 41 partidos oficiales entre la Liga, la Copa del Rey y la UEFA Europa League, superando la barrera de los 2.850 minutos. Y aquí viene el dato clave: casi la mitad de sus titularidades no fueron en su posición natural de central, sino como lateral izquierdo. Pellegrini detectó una vía de agua importante en ese costado y Valentín, con una madurez impropia de sus 23 años, se puso el mono de trabajo para rendir a un nivel más que notable. Esa polivalencia es oro puro para un equipo que necesita fondo de armario para competir en varios frentes.
De la sub-20 al reto de la absoluta
Para Valentín, esta llamada de Scaloni ha sido también una liberación personal. El defensa sumaba 11 partidos internacionales con la selección sub-20 de Argentina, pero su camino con la camiseta de su país se había congelado de golpe. Desde la dolorosa eliminación en los octavos de final del Mundial sub-20 de 2023, el central no había vuelto a entrar en los planes de la federación. Ha tenido que cruzar el charco, acumular 45 partidos oficiales con las trece barras en el pecho, marcar un gol y ver ocho cartulinas amarillas para convencer al seleccionador de que estaba listo para el siguiente nivel.
Hacerlo, además, en el primer partido de la era post-Messi —quien recibirá un merecido homenaje la próxima semana en Buenos Aires— tiene un componente simbólico innegable. La albiceleste inicia una reconstrucción y Scaloni busca caras nuevas que sostengan el gen competitivo del grupo. Que un futbolista del Betis esté metido en esa rueda es una noticia fantástica para el club sevillano.
A partir de ahora, el reto de Valentín es trasladar esa inyección de confianza al día a día en Sevilla. Con la moral por las nubes tras debutar con los campeones del mundo, el central zurdo tiene ante sí la oportunidad perfecta para dar un golpe sobre la mesa y convencer a Pellegrini de que merece un sitio fijo en el eje de la zaga verdiblanca. Habrá que seguir de cerca sus minutos en los próximos compromisos ligueros.




















