Mariano Díaz ha desatado la auténtica locura en la República Dominicana durante este parón internacional. A pesar de la dura derrota por 1-4 de su selección frente a Haití el pasado viernes, el delantero del Alavés fue despedido como un auténtico ídolo de masas a la salida del estadio, donde una aficionada llegó a plantarle un beso por sorpresa mientras se fotografiaban.
El asunto ha corrido como la pólvora en redes sociales en las últimas horas y tiene su explicación. Tras el pitido final del encuentro de la Nations League, decenas de seguidores esperaban al ariete para rascar una foto o un autógrafo, muchos de ellos luciendo con orgullo camisetas con su nombre. Mariano, lejos de meterse directo al autobús de mala gana por la goleada encajada, se paró pacientemente a atender a su gente. Fue en mitad de ese baño de masas cuando una seguidora se fue arrimando progresivamente hasta darle un beso al futbolista, que encajó la inesperada muestra de cariño con total naturalidad y una sonrisa.
¿Qué significa este momento para Mariano y el Alavés?
Yo esto lo veo como el reflejo exacto del estado de felicidad en el que vive el delantero. Perder por tres goles de diferencia en casa duele a cualquiera, y más en un torneo continental, pero la realidad es que Mariano está disfrutando del fútbol como hacía años que no lo hacía. En esta ventana de selecciones ya ha visto puerta por partida doble con el combinado caribeño, demostrando que su olfato goleador está más afilado que nunca.
Para el Alavés, esta versión desatada de su futbolista es una noticia fantástica. El fútbol, al final, es un estado de ánimo. Cuando un delantero centro recupera la confianza y se siente querido por su gente, rinde el doble sobre el césped. Mariano ha pasado de tener un rol residual en sus anteriores equipos a convertirse en el gran referente de su país y en una pieza cotizadísima para el esquema de Luis García Plaza en Mendizorrotza.
El vestuario babazorro necesita esa energía positiva para afrontar los próximos compromisos ligueros. Recibir de vuelta a un ariete con la moral por las nubes, que además viene de sumar minutos de calidad y goles con su selección, es el mejor refuerzo posible para el bloque vitoriano. La competencia en la delantera va a ser feroz, y eso siempre beneficia al grupo.
La resurrección de un goleador que parecía perdido
Lo de Mariano esta temporada roza lo milagroso si analizamos fríamente su trayectoria reciente. No es ningún secreto que el hispano-dominicano pasó por un calvario de campañas con poquísimos minutos, lesiones y una alarmante sequía de cara a portería que parecía haber estancado su carrera. Sin embargo, los datos actuales son demoledores: a estas alturas de la película, el atacante ya lleva más goles anotados de los que firmó en la suma de sus últimas ocho temporadas. Una auténtica barbaridad estadística que justifica de sobra por qué la afición dominicana lo trata como a una estrella del rock.
Este resurgir cambia por completo el panorama ofensivo del Alavés. Contar con un finalizador enchufado, capaz de generar peligro por sí mismo y con la flecha claramente hacia arriba, es un lujo que puede marcar la diferencia entre una salvación tranquila o sufrir hasta el último suspiro. Las dinámicas en el deporte rey son caprichosas, y la que atraviesa el punta ahora mismo es para no bajarse de ella.
A partir de ahora, la clave estará en ver cómo gestiona el delantero este brutal subidón de popularidad y rendimiento en su regreso a la rutina diaria de LaLiga. La afición de Vitoria se frota las manos esperando que mantenga este idilio con el gol y que esa energía caribeña se traduzca en puntos vitales para el Alavés en los próximos partidos.




















