En Mestalla cada euro cuenta más que en casi ningún otro sitio de nuestra Liga, y por eso llama tanto la atención cuando una inversión relevante se queda congelada en el banquillo. El Valencia apostó cerca de diez millones de euros este verano por Sato y Arnau Martínez, pero tras la salida de Carlos Corberán del banquillo, ambos futbolistas han desaparecido por completo de la rotación ché.
Hablamos de un mercado estival en el que la entidad valencianista volvió a moverse con la soga al cuello: austeridad máxima, cesiones, futbolistas a coste cero y margen de maniobra reducido al mínimo. En ese escenario de economía de guerra, el club decidió rascarse el bolsillo por solo dos jugadores. Invirtió cuatro millones de euros por el mediapunta japonés Sato y algo más de cinco millones y medio para sacar al lateral Arnau Martínez del Girona, tras haber cerrado previamente la llegada de Maffeo. Diez millones en total que arrancaron como titulares con Corberán, pero que hoy no cuentan ni para Óscar ni para Aguirre.
De apuestas principales a quedarse fuera sin minutos
Yo esto lo veo con cierta preocupación porque no estamos hablando de meros parches de plantilla, sino de las dos únicas compras con traspaso del verano. El caso del futbolista nipón es paradigmático: disputó como titular las tres primeras jornadas de Liga con Corberán, se quedó en el banquillo frente al Barcelona y volvió al once inicial en el último duelo del técnico de Cheste. Desde que se produjo el cambio en la caseta, su protagonismo se ha reducido a cero. Acumula ya cuatro compromisos seguidos sin saltar al terreno de juego, viendo los partidos enteros desde el banquillo.
Lo de Arnau Martínez no deja de ser llamativo por la insistencia con la que se buscó su fichaje. El Valencia dedicó prácticamente todo los meses estivales a apuntalar el carril derecho. Tras incorporar a Maffeo, la dirección deportiva decidió realizar un esfuerzo económico considerable para convencer al Girona y traer también a Arnau. Tuvo presencia de inicio en el arranque del curso, pero con el giro de timón en el cuerpo técnico ha seguido exactamente el mismo camino de ostracismo que el atacante japonés.
El impacto deportivo y económico de diez millones parados
Para un club con las limitaciones financieras que arrastra el Valencia desde hace temporadas, tener diez millones de euros en activos sin competir es un lujo que no se puede permitir. Cuando Peter Lim cerró el grifo de las grandes inversiones, cada fichaje de pago pasó a examinarse con lupa. Si inviertes tu escaso capital en dos perfiles concretos, lo lógico es que sostengan la estructura del equipo durante toda la campaña, no solo en el tramo inicial.
El problema no es únicamente económico, sino también de rendimiento colectivo e integración. La transición de un modelo táctico a otro tras el relevo en el banquillo ha dejado descolocados a dos futbolistas que llegaron con el cartel de importantes. Con Óscar y Aguirre, la prioridad ha pasado por reordenar el bloque con perfiles de mayor veteranía o rendimiento inmediato, relegando a Sato y Arnau a un rol testimonial que compromete su devaluación en el mercado.
La gestión del vestuario en los próximos compromisos
A partir de ahora tocará observar muy de cerca cómo gestiona el cuerpo técnico la rotación en las próximas semanas. Con un calendario apretado y la exigencia de no perder pisada en la clasificación, ver si Sato y Arnau logran abrirse hueco de nuevo o si quedan definitivamente relegados será una de las claves para evaluar la rentabilidad del último mercado ché.




















