El Oporto de Francesco Farioli sigue intratable en Portugal. Los ‘dragones’ pasaron por encima del Estoril con un incontestable 4-0 que certifica un arranque de campeonato perfecto: diez victorias en diez jornadas y 30 puntos de 30 posibles. En el centro de toda la fiesta estuvo una sociedad española que está rindiendo a un nivel superlativo en Do Dragão: Borja Sainz y Gabri Veiga firmaron un recital de juego, reparto de regalos y goles.
Lo cierto es que la resistencia visitante duró apenas cuatro minutos. Sainz encontró en la derecha a Pepe Aquino y el brasileño puso el pase de la muerte para que Victor Froholdt empujara a placer el 1-0. A partir de ahí, el monólogo blanquiazul fue absoluto. El primer tiempo cerró con un 70 % de posesión y 15 remates a puerta de los locales frente a solo dos del colista. Sin embargo, el vendaval de efectividad se desató tras el descanso, cuando la pareja española decidió adueñarse por completo del espectáculo.
La sociedad entre Sainz y Veiga rompe los esquemas
A mí este tipo de asociaciones entre futbolistas con tanto talento me encantan porque hacen que todo parezca fácil. En el minuto 64, Gabri Veiga inventó una taconada preciosa cerca del pico del área grande para Borja Sainz, y el vasco colocó el balón en la misma escuadra con una rosca impecable. Un golazo en mayúsculas. Poco después, en el 70′, el propio Veiga probó fortuna desde la frontal; el meta Martin Turk repelió el cuero y André Silva cazó el rechace para marcar el tercero a puerta vacía.
La guinda de la noche llegó en el 73′ invirtiendo los papeles de la primera jugada: asistencia de Sainz y definición de Veiga, que mareó a dos defensas en el área antes de cruzarla con la zurda para certificar el 4-0. El gallego terminó coronado como el jugador más valioso del encuentro, y no es para menos. El impacto numérico de ambos en este inicio de curso empieza a ser serio: Veiga acumula seis goles y cuatro asistencias en la competición doméstica, mientras que Sainz alcanza los cinco tantos y un pase de gol. Cuando dos jugones se entienden con la mirada, el sistema de Farioli fluye a velocidad de crucero.
Dominio absoluto en la tabla y una dinámica imparable
Este triunfo no solo consolida el liderato del Oporto, sino que mete un pellizco de presión enorme a sus perseguidores en la pelea por el título. A la espera de lo que haga el Benfica en su choque de la jornada, los ‘dragones’ ya meten ocho puntos de distancia en lo más alto. Todo le sale de cara al conjunto de Farioli, hasta la fortuna en los momentos puntuales: el Estoril rozó el tanto del honor en el 78′ con un trallazo de Nail Omerović que se fue al larguero, rebotó en la espalda del portero Diogo Costa y terminó repeliendo el poste.
La lectura para los próximos compromisos es muy clara. El Oporto no solo gana, sino que ahoga a los rivales desde la presión alta y la fluidez en tres cuartos de campo. Mientras la dupla compuesta por Gabri Veiga y Borja Sainz mantenga esta inspiración y la referencia ofensiva de Samu Aghehowa siga fijando centrales, los portugueses se perfilan como un bloque completísimo tanto para la liga local como para sus exigencias europeas.
Habrá que estar muy atentos a la gestión de minutos de Farioli en las próximas semanas, pero ahora mismo este Oporto viaja en velocidad de crucero y no da síntomas de aflojar el ritmo.




















