Alcanzar cien partidos con la camiseta del FC Barcelona no está al alcance de cualquiera, pero hacer volar la aguja del cuentakilómetros a este ritmo es una auténtica salvajada. Ewa Pajor ha llegado a la cifra redonda de 100 encuentros oficiales vestida de azulgrana en la victoria por 5-1 frente al Madrid CFF en la décima jornada de la Liga F Moeve. Y lo celebró como mejor sabe: mandando el balón a la red antes del descanso.
Desde su aterrizaje en Sant Joan Despí en el verano de 2024 procedente del Wolfsburgo, la delantera polaca no ha parado de tirar puertas abajo. Los números dan vértigo si se miran con perspectiva: en poco más de dos temporadas ha disputado esos 100 compromisos repartidos en 63 de Liga F, 23 de Champions League, 10 de Copa de la Reina y 4 de Supercopa de España. El balance hasta el momento deja 81 goles convertidos y 7 títulos en el palmarés. Una adaptación inmediata que ha transformado el ataque azulgrana.
De cazadora de área a pieza total en el esquema azulgrana
Yo esto lo veo claro: cuando el Barça fichó a Pajor en 2024, se buscaba esa figura de ‘nueve’ pura que garantizase gol en las grandes citas sin romper el ritmo de circulación del equipo. Lo que pocos preveían era la velocidad con la que iba a adueñarse del vestuario y del césped. En su primera campaña, la 2024/25, firmó unos números de película con 43 tantos en 46 partidos oficiales, destacando 25 dianas en la competición doméstica que le valieron el trofeo de máxima goleadora. Aquel rendimiento le valió ganar el premio Gerd Müller en la Gala del Balón de Oro de 2025, coronando un año en el que amarró Liga, Copa y Supercopa.
Lejos de relajarse tras tocar techo, su segunda temporada confirmó que no era racha de un día. La atacante volvió a superar la barrera de los 30 goles para cerrar el curso 2025/26 con 31 tantos y sellar un póquer histórico de trofeos: Liga, Copa de la Reina, Supercopa y la ansiada Champions League en Oslo frente al OL Lyonnes. En aquella final europea fue designada como la mejor jugadora del partido gracias a un doblete decisivo que entregó la cuarta Copa de Europa a las vitrinas del club.
A su olfato goleador habitual ha sumado una capacidad de asociación que encaja perfectamente con la filosofía azulgrana. No es solo la que empuja el balón en el área pequeña; es su primera línea de presión, el desgaste constante sobre las centrales rivales y la facilidad para generar espacios a las compañeras que entran de segunda línea.
Números de locura y la vista puesta en el Arsenal
En lo que va de curso, la polaca sigue siendo un dolor de cabeza constante para las defensas enemigas. Acumula ya siete goles y once asistencias, participando de forma directa en 17 de los tantos del equipo. En su partido centenario ante el Madrid CFF en el Estadi Johan Cruyff, volvió a aparecer justo cuando el equipo apretaba antes de irse a la caseta, convirtiendo el segundo gol de la tarde a pase de Kerolin para encarrilar la goleada final.
Este triunfo por 5-1 refuerza la solidez del grupo de Pere Romeu justo en un momento clave del calendario. Alcanzar la centena de encuentros redondeando su cuenta goleadora personal sirve como inyección de moral antes del trascendental cruce frente al Arsenal. La delantera polaca demuestra que mantiene el hambre intacto y que su impacto en el Barça no deja de crecer partido a partido.
Habrá que estar muy atentos a cómo gestiona el equipo la carga de minutos de su ariete estrella en los próximos compromisos continentales. Lo que está claro es que, con Pajor sobre el césped, el gol en Can Barça está en buenas manos.




















