El Almería ha asaltado Montilivi con una victoria por 0-1 ante el Girona que vale su peso en oro. Un solitario tanto de Miguel de la Fuente en el segundo tiempo sirvió para romper el pulso y catapultar al conjunto indálico a la cima de LaLiga Hypermotion de forma provisional, extendiendo además una racha envidiable que ya alcanza las 10 jornadas seguidas sin conocer la derrota.
No fue un partido de ida y vuelta descontrolado, sino una batalla táctica de masticar arena. Girona y Almería arrancaron tanteándose, buscando adueñarse de la pelota sin asumir riesgos innecesarios. Transcurridos los primeros diez minutos, tras un emotivo homenaje que el estadio rindiÓ a Jesús de Miguel, llegaron los primeros chispazos en las áreas. Abel Ruiz tuvo en sus botas el primero para los locales, pero una intervención providencial de Bonini desviando el tiro a córner evito el gol. La respuesta almeriense no tardó: en el minuto 32, Cipenga armó un latigazo desde la frontal que rozó el poste de Gazzaniga. Justo antes del descanso, Carles Pérez probó fortuna desde lejos, pero Andrés Fernández blocó con seguridad el único disparo entre los tres palos del equipo catalán en la primera mitad. Tras el paso por vestuarios, Miguel de la Fuente no perdonó en la segunda parte para sellar el 0-1 definitivo, dedicando después su diana en la entrevista postpartido a Jesús de Miguel y a su familia.
Liderato y diez batallas sin hincar la rodilla
Yo esto lo veo clarísimo: ganar en campos exigentes como Montilivi es la diferencia real entre pelear arriba o acomodarse en la zona media. Con estos tres puntos, los chicos de García Pimienta firmaron una actuación extremadamente seria para asaltar lo más alto de la tabla y colocarse como líderes provisionales. Lo del Almería no es casualidad ni un golpe de suerte de un domingo por la tarde; alcanzar diez jornadas consecutivas sin perder en una categoría tan implacable y traicionera como la Segunda División demuestra una madurez competitiva de máximo nivel.
El plan del Almería funcionó como un reloj suizo. Sujetaron bien al Girona cuando apretó en la primera mitad —con intervenciones clave de Bonini en la zaga y la sobriedad habitual de Andrés Fernández bajo palos— y supieron golpear en el instante preciso. Cuando mantienes la puerta a cero lejos de casa y tienes arriba a futbolistas enchufados, los partidos se inclinan de tu lado aunque el rival apriete.
Miguel de la Fuente impone su ley en las áreas
Si hay un nombre propio en este Almería es el de Miguel de la Fuente. El delantero está de dulce y vive ese momento en el que el balón le busca dentro del área. Con su diana en Montilivi ya suma ocho tantos en lo que va de campeonato ligero, consolidándose como la gran referencia ofensiva del esquema de García Pimienta. Es ese tipo de punta que no necesita intervenir veinte veces por minuto: le basta con una grieta en la defensa rival para castigar.
Por contra, al Girona de Quique Álvarez le faltó colmillo. Pese a querer llevar la iniciativa y merodear el área almeriense en fases del choque, las ocasiones claras brillaron por su ausencia más allá del aviso inicial de Abel Ruiz o el intento lejano de Carles Pérez. En esta categoría, si perdonas la que tienes ante un rival en dinámica ganadora, lo terminas pagando caro.
Habrá que estar muy atentos a las próximas semanas para ver si el Almería es capaz de consolidar este liderato provisional. Mantener una racha de diez partidos invicto no es fácil, pero con la solvencia defensiva mostrada en Montilivi y el olfato goleador de Miguel de la Fuente, el equipo indálico ha enviado un mensaje contundente a toda la categoría.




















