La Real Federación Española de Fútbol ha confirmado que Juan Martínez Munuera será el árbitro principal del duelo de este domingo entre el Real Madrid y el Málaga en el Santiago Bernabéu, con Daniel Jesús Trujillo en el VAR. El partido, correspondiente a la tercera jornada de Liga, viene cargado de tensión histórica y cuentas pendientes.
Martínez Munuera no es precisamente el colegiado favorito de la parroquia blanca. De hecho, el club madrileño llegó a denunciarlo por la redacción de un acta en la temporada 2023-24. A pesar del recelo que despierta en Chamartín, los números dicen que el Madrid no pierde en Primera con él sobre el césped desde la campaña 2022-23. En total, les ha arbitrado 40 partidos con un balance de 26 victorias, nueve empates y cinco derrotas. Por su parte, el Málaga se reencuentra con él tras un largo periodo fuera de la máxima categoría; su último cruce en Primera fue en la 2017-18, y el balance global malaguista con el alicantino es de cinco triunfos, dos empates y cinco derrotas.
El regreso de un clásico con cuentas pendientes
Aquí hay mucha tela que cortar, amigos. No es solo un partido de fútbol; es el retorno del Málaga a un Bernabéu que históricamente se le ha resistido como si tuviera un maleficio. Los andaluces jamás han ganado en el templo blanco. Lo máximo que han rascado han sido empates heroicos, como aquel 0-0 de 2015 con Kameni parándolo absolutamente todo, o el 1-1 de la era de Manuel Pellegrini en 2012.
Y hablando de 2012 y de Pellegrini, el destino es un guionista caprichoso. ¿Quién está sentado en el banquillo del Real Madrid? José Mourinho. El mismo portugués que en 2011 soltó aquella famosa pulla diciendo que, si salía del Madrid, él nunca entrenaría al Málaga, sino a un grande de Inglaterra o Italia. Aquello escoció en la Costa del Sol, y la respuesta llegó en el campo en diciembre de 2012, con un 3-2 histórico para el Málaga en La Rosaleda que dejó a Mou tocado y a Casillas en el banquillo. Trece años después, se vuelven a ver las caras.
El Málaga llega con un solo punto en el casillero tras caer ante el Atlético y empatar contra el Dépor, y para colmo con una plaga de bajas importante: Fernando Calero, Diego Murillo, Adrián Niño y Aarón Ochoa están fuera, y Moussa Diarra es seria duda. El técnico malaguista, Juanfran Funes, ha sido dolorosamente honesto en la previa: «Si vamos con el pensamiento de empatar, nos venimos con ocho». Y tiene toda la razón del mundo. Ante este Madrid que va como un tiro con seis puntos tras golear 4-1 a la Real Sociedad, salir a defender en el área propia es un suicidio asistido.
Cucurella se estrena y el reencuentro de las canteras
En el bando local, Mourinho tiene su propia enfermería llena con siete lesionados ilustres: Tchouaméni, Endrick, Rodrygo, Militao, Thiago, Mendy y Asencio. Aun así, el fondo de armario del Madrid asusta. La gran novedad en el once será el debut como titular de Cucurella, según confirmó el propio técnico portugués. El único cambio en la lista de convocados es el del tercer portero, donde Javi Navarro entra por Mestre.
Pero lo verdaderamente bonito de este partido es el tremendo trasvase de talento que ha habido entre ambos clubes a lo largo de los años. Hasta cinco futbolistas sobre el césped tienen el corazón partido. Alfonso Herrero, el héroe y capitán del Málaga que ha liderado los dos ascensos blanquiazules, se formó durante trece temporadas en Valdebebas, compartiendo entrenamientos con Casillas y Keylor Navas a las órdenes de Zidane. Carlos Dotor, otra pieza clave para Funes, fue el gran capitán del Castilla de Raúl. Y Dani Lorenzo también se crió en la cantera blanca.
Al revés pasa lo mismo: Brahim Díaz fue la joya de la corona de la cantera malaguista antes de que el Manchester City se lo llevara, y Dean Huijsen, que apunta a titular en la zaga blanca, se crió en Marbella y capitaneó las inferiores del Málaga antes de poner rumbo a la Juventus.
Será una tarde de reencuentros, de viejas rencillas y de comprobar si el Málaga de Funes es capaz de plantarle cara al gigante en su propio patio. Habrá que estar muy atentos a cómo gestiona el Málaga los primeros minutos, porque si el Madrid huele sangre, ya sabemos cómo termina la película.

















