Al Málaga se le ha complicado el viaje a Vigo a última hora y de la forma más tonta. El técnico, Funes, se va a tener que presentar en Balaídos para medirse al Celta con dos bajas inesperadas de última hora: Aznou y Álex Pastor se caen de la convocatoria por un inoportuno virus estomacal, sumándose a una enfermería que ya empieza a estar demasiado concurrida.
La mañana del sábado en La Rosaleda pintaba tranquila. Charla técnica de Funes, activación, los típicos rondos de calentamiento y algo de estrategia para pulir detalles antes de volar. Sin embargo, el virus gastrointestinal hizo acto de presencia y dejó fuera de combate a Aznou y a Pastor, que no pudieron ejercitarse con el grupo. Con estas dos ausencias repentinas, la lista de bajas para el duelo de la quinta jornada de LaLiga EA Sports asciende a siete futbolistas, lo que obliga al cuerpo técnico a hacer encaje de bolillos para confeccionar el once inicial.
Un rompecabezas en defensa y un alivio en ataque
Yo siempre digo que los entrenadores duermen peor cuando se les caen piezas de la estructura defensiva a última hora. Lo de Álex Pastor y Aznou es un contratiempo serio porque se unen a una enfermería donde ya residen Fernando Calero y Murillo, todavía en pleno proceso de recuperación. Si a eso le sumamos las bajas de larga duración de Lobete y Aarón Ochoa, además de Haitam, que sigue fuera por motivos personales, el panorama atrás para visitar Vigo se vuelve bastante gris.
Pero no todo van a ser malas noticias en la Costa del Sol. El fútbol te quita por un lado y te da por el otro. Funes tiene motivos para esbozar una media sonrisa al mirar hacia la delantera. Por primera vez en lo que va de temporada, el técnico lojeño podrá contar con sus tres delanteros centros. El regreso de Eneko y Adrián Niño, ya recuperados y disponibles, le da un abanico de posibilidades en ataque que hasta ahora no había podido explotar. Es el contrapeso perfecto para compensar la fragilidad defensiva.
¿Cómo afecta esto al plan de Funes en Balaídos?
Afrontar un partido en Balaídos con siete bajas es como jugar al ajedrez sin un par de peones importantes desde el primer movimiento. La ausencia de Pastor limita las rotaciones en el eje de la zaga, un área donde la compenetración es clave. Funes tendrá que apostar por la solidez de los que quedan sanos y confiar en que el centro del campo muerda el doble para proteger a una defensa que viaja cogida con pinzas.
La gran duda ahora es cómo gestionará el técnico la abundancia en la delantera. Tener a Eneko, Adrián Niño y al tercer punta listos para la batalla abre un escenario táctico muy interesante. ¿Apostará por un dibujo más ofensivo para presionar la salida del Celta o guardará dinamita en el banquillo para revolucionar el choque en la segunda mitad? En mi opinión, con una zaga tan mermada, la mejor defensa puede ser un buen ataque, obligando al rival a mirar más hacia su propia portería que a la de un Málaga que llega necesitado de certezas.
El plan de viaje a Galicia
El equipo no tiene tiempo para lamentarse. Tras el entrenamiento matutino y el jarro de agua fría de las bajas, la expedición blanquiazul pone rumbo esta misma tarde hacia tierras gallegas. El plan es hacer noche en Pontevedra para descansar correctamente y desplazarse el domingo por la mañana directamente a Vigo para la disputa del encuentro. Un viaje largo en el que Funes tendrá tiempo de sobra para darle vueltas a la cabeza y terminar de perfilar un once competitivo.
A partir de ahora, toca ver cómo responde el grupo ante la adversidad. Las temporadas de fútbol son largas y estas rachas de virus y lesiones miden de verdad el fondo de armario de un equipo. Veremos si el Málaga es capaz de sobreponerse al virus de Balaídos.

















