El Valencia no quiere perder el tiempo tras la salida de Carlos Corberán. Braulio Vázquez, director deportivo che, ha metido la directa y ya tiene un favorito indiscutible para sentarse en el banquillo de Mestalla: Javier Aguirre. Las negociaciones con el técnico mexicano están muy avanzadas y este mismo viernes se espera una conversación clave para cerrar el trato.
Os lo cuento tal cual nos llega desde las oficinas del club. Tras una primera criba de nombres y ofrecimientos típicos, Braulio ha decidido ir sobre seguro. El «Vasco» Aguirre es el elegido. Los contactos se han llevado con un secretismo absoluto durante los últimos días, pero el entorno de otros entrenadores que estaban en la terna ya da por hecho que el mexicano les ha ganado la carrera. Hoy hay programada una llamada decisiva que debería acabar con el apretón de manos, dada la gran predisposición de ambas partes.
El bombero de guardia que necesita Mestalla
A ver, seamos realistas. Si tu casa se está quemando, no llamas a un decorador de interiores; llamas a los bomberos. Y en nuestro fútbol, nadie tiene el camión con más kilómetros y mejor equipado que Javier Aguirre. Su perfil es exactamente lo que busca Braulio Vázquez para enderezar el rumbo. El Valencia necesita estabilidad emocional, orden y, sobre todo, un tipo que no se asuste cuando ruge Mestalla, que ya sabemos cómo aprieta la grada cuando las cosas vienen mal dadas.
Yo esto lo veo como un movimiento de manual. Aguirre no viene a inventar el fútbol moderno ni a dar charlas teóricas sobre la salida de balón. Viene a ajustar los tornillos que se han aflojado. El técnico destaca por su capacidad para simplificar el juego: bloque bajo sólido, transiciones rápidas y un vestuario que va a muerte con él. En un club históricamente volcánico como el Valencia, un gestor de grupo con su carisma y su piel curtida en mil batallas es oro puro.
El impacto inmediato en la plantilla
¿Qué significa la llegada del Vasco para el día a día del equipo? De entrada, un cambio de chip radical. Corberán es un entrenador de autor, de los que necesitan tiempo para que sus automatismos calen. Aguirre es lo contrario: pragmatismo puro. Te coge en un entrenamiento de jueves y para el sábado ya te ha montado un sistema defensivo que cuesta un mundo derribar. Su prioridad número uno va a ser cerrar la sangría atrás. Si no encajamos, sumamos; esa es su máxima innegociable.
Además, el vestuario che, bastante joven en líneas generales, necesita una figura paterna fuerte pero cercana. Aguirre es un motivador nato, de esos que te dan una colleja cariñosa y te convencen de que puedes frenar al mejor extremo de la liga. Para los jugadores blanquinegros, trabajar bajo sus órdenes va a ser un máster acelerado de competitividad. No habrá espacio para la relajación.
Los flecos de una negociación exprés
Aunque la sintonía es total, todavía quedan detalles por pulir en la reunión de este viernes. El club y el entorno del míster mantienen un hermetismo absoluto para evitar que cualquier filtración de última hora estropee la operación. Sin embargo, cuando los rivales por el puesto ya se retiran, es porque el agua lleva el sombrero de mariachi del Vasco.
Habrá que estar muy atentos al teléfono en las próximas horas. Si nada se tuerce en esa conversación clave, Javier Aguirre volverá a los banquillos de nuestra liga para asumir uno de los retos más calientes del fútbol español. Con él, os aseguro que el aburrimiento no está invitado a la fiesta.

















