Zinedine Zidane ya ejerce de seleccionador francés con todas las de la ley. El técnico marsellés ha hecho pública su primera convocatoria oficial para el estreno en la Nations League, una lista con un marcado acento madridista liderada por Kylian Mbappé como flamante nuevo capitán, y en la que destacan tanto las ausencias ilustres por motivos físicos como la apuesta decidida por savia nueva para arrancar su ciclo en el banquillo de «Les Bleus».
Zizou, que asumió el cargo en agosto de 2026 tras el largo ciclo de Didier Deschamps, no se ha andado con rodeos en su primera comparecencia. «Será mi capitán», ha confirmado con rotundidad sobre un Mbappé que encabeza una citación donde también figuran sus compañeros en el Real Madrid Ibrahima Konaté y Eduardo Camavinga. El azulgrana Jules Koundé completa la representación de nuestra Liga. La cruz de la moneda se la lleva Aurélien Tchouaméni; el centrocampista se queda en Valdebebas por problemas físicos, una decisión que el propio Zidane ha querido explicar sin rodeos: «Solo ha sido una vez titular y para su recuperación es mejor que se quede en Madrid».
El «efecto Zidane» y la gestión inteligente del vestuario
Yo esto lo veo clarísimo: Zidane no ha venido a heredar el libreto de su antecesor, ha venido a poner su propio sello desde el primer día. Darle el brazalete de capitán a Mbappé de forma tan tajante no es un detalle menor. Es una declaración de intenciones en toda regla, un espaldarazo de leyenda a leyenda para que Kylian asuma el liderazgo absoluto sobre el césped. A veces, en el fútbol, los gestos de confianza pesan mucho más que cualquier pizarra táctica, y que tu nuevo jefe te señale como el guía del grupo antes de que ruede el balón es la mejor gasolina posible.
Además, la gestión con la baja de Tchouaméni demuestra que Zizou prioriza el sentido común antes que exprimir a los futbolistas en este inicio de temporada. Si el mediocentro no está al cien por cien y apenas ha acumulado minutos de competición, forzarlo en una ventana internacional de cuatro partidos sería pegarse un tiro en el pie. Es de agradecer que un seleccionador entienda las cargas de trabajo de los clubes, algo que no siempre abunda cuando hay puntos en juego.
Esta ausencia de Tchouaméni le vendrá de perlas al Real Madrid para recuperar a su pivote sin prisas, pero al mismo tiempo abre un abanico de pruebas muy interesante en la medular francesa. Con Camavinga listo para asumir galones tras superar sus propios contratiempos físicos y la presencia de perfiles dinámicos como Warren Zaïre-Emery o Adrien Rabiot, el centro del campo francés promete un ritmo de juego altísimo. La zaga también tendrá que reestructurarse a la fuerza, ya que las lesiones de William Saliba y Theo Hernández obligarán a Konaté y Koundé a dar un paso al frente para liderar la línea defensiva.
Revolución de caras nuevas ante un calendario de curvas
Si analizamos los nombres de la convocatoria, queda claro que Zidane quiere agitar el árbol. Las novedades de Guillaume Restes en la portería, Andy Diouf y Jérémy Jacquet en la parcela defensiva, Lucas Da Cunha en la creación y Estéban Lepaul en la punta de ataque son el síntoma inequívoco de que el relevo generacional está en marcha. Zizou no vive del pasado y no le ha temblado el pulso a la hora de dejar fuera de la lista a nombres habituales en las últimas citas de la selección gala, como Marcus Thuram, N’Golo Kanté o Lucas Hernández.
Es una apuesta valiente, de las que a mí me gustan, porque obliga a los jóvenes a morder el polvo competitivo desde el primer minuto. Y es que el calendario de esta Nations League no va a dar tregua ni permitirá experimentos con gaseosa. El debut de Zidane en el banquillo de Francia tendrá lugar el próximo 25 de septiembre contra Turquía en la siempre complicada plaza de Izmit. Apenas tres días después, el 28, la expedición viajará a Bruselas para medirse a Bélgica.
La traca final de este exigente parón llegará en suelo francés, concretamente en el Stade de France, donde recibirán a Italia el 2 de octubre y cerrarán el maratón de partidos nuevamente contra los belgas el día 5. Cuatro compromisos de máxima exigencia en apenas diez días que nos van a mostrar muy rápido de qué pasta está hecha esta nueva Francia de Zinedine Zidane.
La era de Zizou arranca con pulso firme, galones indiscutibles para Mbappé y un mensaje directo para el fútbol europeo. Habrá que seguir muy de cerca cómo plasma el técnico marsellés estas intenciones sobre el terreno de juego a partir del próximo viernes.

















