El Elche volvió a tropezar en el Martínez Valero tras caer por 0-1 ante el Valencia, un resultado que alarga su mala racha como local esta temporada. Martín Anselmi dejó claro en rueda de prensa su malestar por la falta de efectividad de los suyos y la forma en que se les escapó un partido donde llevaron el peso del juego casi de principio a fin.
Yo esto lo veo muy claro: cuando juegas en tu estadio y mandas en la posesión, pero no perdonas arriba, te expones a que el rival te liquide en la única que tenga. Eso fue exactamente lo que le ocurrió al conjunto ilicitano. Anselmi lo resumió de forma contundente al término del choque: «Los rivales se encierran en el Martínez Valero y hay que concretar las que tenemos». Además, el técnico argentino lamentó la acción del gol encajado, señalando que su equipo se quedó parado tras defender en inferioridad numérica, una jugada que dejó un amargo sabor de boca en el banquillo franjiverde.
El problema de no cerrar los partidos en casa
La realidad del Elche esta campaña es paradójica. Mientras que a domicilio el equipo ha encontrado respuestas y ha sumado puntos vitales, el Martínez Valero se ha convertido en una asignatura pendiente. Los visitantes llegan a tierras ilicitanas con una lección bien aprendida: juntar líneas, replegarse bien y esperar la oportunidad para golpear a la contra.
Anselmi explicó tras el choque que cuando un oponente se atrinchera atrás no queda otra que circular la pelota con mucha mayor velocidad, arriesgar en los pases entre líneas y buscar el desborde por fuera. Sin embargo, generar peligro constante en ese tipo de escenarios requiere una precisión quirúrgica de la que hoy el Elche careció. Tuvieron opciones para ponerse 1-0 y también para lograr la igualada tras el tanto valencianista, pero la pólvora estuvo completamente mojada.
La baja de Lemar y el reto del relevo generacional
Por si el resultado negativo no fuera suficiente castigo, el partido dejó un contratiempo de peso en la enfermería. Thomas Lemar tuvo que retirarse del terreno de juego con molestias en el aductor, según confirmó el propio Anselmi. A falta de las pruebas médicas que determinen el alcance exacto del problema, perder al centrocampista francés supone un duro contratiempo para el esquema táctico del preparador argentino.
El propio entrenador valoró la importancia de Lemar en el equipo al destacar que aporta una cuota de tenencia, control y ritmo que resulta indispensable en partidos tan trabados. Aunque Facundo Buonanotte asumió galones tras el cambio, Anselmi recordó que ese poso sobre el césped se adquiere con los años y que la veteranía de Lemar no es fácil de suplir de la noche a la mañana.
Sin margen para el lamento en el Martínez Valero
Esta derrota frena en seco la dinámica positiva del Elche y obliga al cuerpo técnico a buscar soluciones inmediatas para romper el cerrojo de los rivales que visitan su feudo. Si el equipo quiere mantener la tranquilidad en la tabla, necesita urgentemente transformar esa posesión estéril en goles y convertir el Martínez Valero en un fortín, comenzando por ajustar esos despistes defensivos que terminan costando puntos vitales.




















