Vaya susto de los gordo se llevaron los chicos de la Peña Celtista de Pontevedra esta pasada medianoche de jueves. Volvían a casa con la sonrisa a medias tras ver a su Celta pelear en Balaídos en la Europa League frente al Union Saint-Gilloise cuando el autobús en el que viajaban terminó completamente calcinado en plena autopista AP-9. Por suerte, y esto es lo verdaderamente importante, todo se quedó en un enorme sobresalto y no hay que lamentar ni un solo herido.
La travesía de vuelta desde Vigo arrancó como cualquier otra noche europea, pero las cosas se torcieron rápido en la carretera. Un fallo claro en el embrague del vehículo empezó a generar un tufo a quemado insoportable en el habitáculo. La conductora del microbús estuvo rápida de reflejos, olió el peligro a tiempo y no se lo pensó dos veces: ordenó a todos los aficionados evacuar el vehículo inmediatamente en el arcén. Apenas unos minutos después de poner pie a tierra, las llamas devoraron el transporte por completo.
La rapidez de la conductora evitó una tragedia
Yo siempre he pensado que en los viajes de vuelta del fútbol, con el cansancio acumulado y la cabeza dando vueltas al partido, es facilísimo despistarse. Por eso hay que aplaudir sin reservas la sangre fría de la conductora. Detectar la avería mecánica a la primera señal, entender que la peste a quemado no era una simple tontería y evacuar a toda la peña antes de que saltaran las chispas evitó lo que podría haber sido una auténtica desgracia en mitad de la noche.
Al final, las imágenes del microbús envuelto en llamas en la AP-9 imponen muchísimo, pero lo crucial es que la chapa se cambia y el autobús se reemplaza. Los peñistas de Pontevedra pueden contar la anécdota en pie y sin un solo rasguño, que es lo único que nos importa a los que amamos este deporte.
Un trago amargo en una noche de exigencia europea
El incidente redondeó una jornada de muchísimo desgaste para la hinchada celeste. Tras haber arropado al equipo en un duelo continental de alta tensión contra el Union Saint-Gilloise, los aficionados tuvieron que cerrar la madrugada a la intemperie en la autopista viendo cómo se consumía su transporte. Un final surrealista para una noche de fútbol que a buen seguro no van a olvidar en mucho tiempo.
Ahora lo primordial es que el colectivo celtista se recupere del impacto emocional. El fútbol te da alegrías y berrinches en el césped, pero sucesos así te recuerdan de golpe lo verdaderamente prioritario. Los de la Peña de Pontevedra ya tienen una historia increíble que contar en sus próximas previas, sabiendo que, dentro de la gravedad, la agilidad de quien iba al volante salvó el día.
Toca pasar página del susto, reordenar los viajes de la peña y seguir apoyando al equipo en sus siguientes batallas. Lo principal es que todos están sanos y salvos en casa.




















