Yo siempre he sido de los que piensan que cuando un exfutbolista que ha pisado los mejores escenarios del mundo habla sobre premios individuales, conviene escuchar con atención. Michael Ballack, un tipo que sabe de sobra lo que es rendir al máximo nivel en la élite europea, lo tiene claro: para él, el Balón de Oro de este año lleva el nombre de Harry Kane.
El excentrocampista alemán se pasó por los micrófonos de DAZN justo antes del Clásico y no se anduvo con rodeos cuando le preguntaron por su favorito. «Ya que Messi y Ronaldo no están entre los máximos candidatos, pese a que Messi hizo un fantástico Mundial, creo que Kane ha merecido este premio por la gran cantidad de goles que ha anotado tanto con el Bayern como con Inglaterra», aseguró sin pestañear. Una afirmación contundente que pone el foco en el impresionante rendimiento cara a puerta del ariete británico.
La contundencia de las cifras y el respaldo del vestuario
A mí no me sorprende que Ballack señale al delantero inglés. Si miramos los fríos números, el argumento se sostiene por sí solo. La temporada pasada, Kane firmó unos registros verdaderamente salvajes: 61 goles en 51 partidos. Una auténtica barbaridad que le sirvió para adjudicarse la Bota de Oro y liderar al Bayern de Múnich en una exigente Bundesliga que terminaron conquistando. Además, en el presente curso mantiene la velocidad de crucero con 10 tantos en sus primeros 12 encuentros.
Pero el impacto de Kane va mucho más allá de lo que refleja el marcador cada fin de semana. Es algo en lo que también ha querido incidir su propio técnico en Múnich, Vincent Kompany. El preparador belga destacó recientemente que el inglés merece el galardón no solo por sus dianas, sino por la forma en la que juega para el grupo, bajando a recibir, generando espacios y haciendo mejores a los compañeros que le rodean. Cuando tu entrenador resalta tu compromiso colectivo por encima de tu faceta goleadora, sabes que estás haciendo las cosas muy bien.
Una carrera prestigiosa para valorar el gol
Que las palabras vengan de alguien como Ballack añade un peso especial al debate. Hablamos de un exfutbolista con cuatro títulos de la Bundesliga a sus espaldas con el Bayern y una Premier League conquistada en las filas del Chelsea. Aunque su posición natural sobre el césped era la de mediocentro, Ballack poseía una llegada demoledora que le permitió cerrar su carrera profesional con 152 goles en 604 partidos oficiales. Sabe perfectamente lo difícil que es mantener la regularidad en el remate año tras año.
Por eso, su análisis se centra en la continuidad y la eficacia en momentos decisivos. Para el germano, la ausencia de las dos grandes leyendas de la última década en la terna principal abre un escenario distinto donde la regularidad realizadora debe premiarse por encima de todo.
La gala más abierta y disputada de los últimos años
El trofeo individual más prestigioso del planeta fútbol arranca su gala decisiva con espadas en alto a partir de las 21:00 horas. Kane no lo tendrá nada fácil, ya que la nominación comparte protagonismo con candidaturas de muchísimo peso como las de Kylian Mbappé o Lamine Yamal, quienes también han completado méritos sobresalientes a lo largo de la campaña.
Mbappé llega avalado por su faceta artillera tras una brillante actuación anotadora, mientras que el joven Lamine Yamal irrumpe con la consecución de la Liga y el Mundial en su expediente. Con argumentos tan variados y potentes sobre la mesa, nos encontramos ante una de las votaciones más apretadas y difíciles de predecir de las últimas ediciones.
Habrá que ver si el criterio de la efectividad realizadora que defiende Ballack se impone finalmente en las votaciones o si se premian otros títulos colectivos en la gran noche del fútbol mundial.




















