Frenar una mala racha cuando la enfermería está llena hasta arriba es una de las tareas más complicadas para cualquier entrenador. Eso es exactamente lo que le toca afrontar al Barcelona en su choque contra el Alavés, condicionado por una plaga de bajas en la línea defensiva que ha obligado a Hansi Flick a agitar el árbol y tomar decisiones de emergencia.
La zaga azulgrana se ha qo bajo mínimos. Las ausencias de Jules Koundé, Andreas Christensen, Xavi Espart y Eric García han dejado al técnico alemán sin margen de maniobra habitual. La solución de urgencia pasa por un movimiento doble en la alineación: la titularidad y debut oficial del joven Brian Fariñas en el lateral derecho, sumado a la reubicación de Frenkie de Jong, que tiene que retrasar su posición para actuar como defensa central.
Un parche de urgencia ante un calendario sin tregua
A mí esto me parece una prueba de fuego tremenda para la plantilla, de esas que marcan la trayectoria de un equipo en momentos clave de la temporada. Venir de encajar dos derrotas consecutivas enciende las alarmas en cualquier club grande, pero hacerlo con la defensa cogida con pinzas complica todo el panorama. Hansi Flick no solo tiene que tapar agujeros para cumplir el expediente hoy, sino reajustar piezas sin margen de error.
Darle la alternativa a un chaval como Brian Fariñas en un escenario donde la exigencia es máxima requiere valentía, pero también muestra lo acuciante de la situación. Además, bajar a De Jong a la cueva resta un efectivo de salida limpia en la medular, desplazando el problema a la zona de creación. Si el invento funciona, el técnico saldrá reforzado; si la estructura sufre, el debate sobre la planificación defensiva va a subir de tono inmediatamente.
Exigencia máxima antes del maratón que se avecina
El margen de error para los culés es prácticamente cero. El tropiezo no es una opción si no quieren que los nervios se instalen de forma definitiva en el entorno del club. Ganar hoy ante el Alavés no es solo sumar tres puntos: es recuperar sensaciones de forma urgente antes de que el nivel de exigencia se multiplique en los próximos días.
Y es que el calendario que asoma a la vuelta de la esquina mete miedo. La semana que viene entra en juego la Champions League con la visita al Aston Villa, un choque de alta intensidad en Europa, para rematar el tramo cruzándose contra el Atlético de Madrid en LaLiga. Tocar el dibujo a la fuerza justo antes de estos dos miuras deja claro que el Barça camina sobre el alambre. Toca ver cómo responde este experimento de Flick sobre el césped.
Habrá que estar muy atentos a la solvencia de De Jong atrás y al desparpajo de Fariñas en sus primeros minutos con los mayores.




















