El Spotify Camp Nou abre de nuevo sus puertas en la Champions League para acoger un duelo de alto voltaje en la cuarta jornada de la fase de liga. El FC Barcelona recibe a un Aston Villa impulsado por Unai Emery que cuenta sus partidos europeos por victorias. Tras los tropezones continentales recientes, a los de Hansi Flick solo les vale sumar de tres ante su afición.
No llega el conjunto azulgrana en su momento más plácido en Europa. La contundente derrota por 4-1 encajada ante el PSG en el Parque de los Príncipes, sumada al tropiezo liguero en el Clásico frente al Real Madrid, encendió ciertas alarmas en Can Barça. Sin embargo, el cuadro catalán logró recomponer la figura el pasado fin de semana goleando al Alavés en Liga, donde se mantiene en lo más alto de la tabla. En ese triunfo destacaron los dobletes de Lamine Yamal y Raphinha, con un atacante brasileño en un estado de gracia desorbitado que ya suma 17 goles en sus primeros 12 encuentros del curso. A pesar de esa pegada, la exigencia de la competición europea no perdona y el equipo necesita plasmar esa contundencia ofensiva también en las noches continentales.
El plan de Emery y el gran reto para la zaga de Flick
Yo esto lo veo clarísimo: el cruce de estilos va a dictar sentencia en el terreno de juego. Por un lado, tenemos la innegociable propuesta de Flick con la línea defensiva hiperadelantada; por el otro, la pizarra de un viejo conocido como Unai Emery, un especialista en castigar los espacios a la espalda del rival. El Aston Villa se ha plantado en esta cuarta fecha como uno de los cinco únicos equipos capaces de lograr el pleno de nueve puntos en la fase de liga tras superar al Brujas, al Fenerbahce y al Viking FK. Registran 12 tantos a favor y apenas tres en contra en el torneo, unas cifras que demuestran la fiabilidad británica en Europa.
Eso sí, los ‘villanos’ aterrizan en la Ciudad Condal tras encajar un doloroso 3-0 frente al Bournemouth en la Copa de la Liga y ceder un empate 1-1 en su feudo ante el Fulham de Álvaro Arbeloa. A pesar de esos lunares domésticos, la alineación de Emery parece bastante perfilada para intentar dar el zarpazo en Barcelona. En la portería se consolidará el japonés Zion Suzuki, quien ha asumido la titularidad tras la salida de Emiliano ‘Dibu’ Martínez y mantiene la confianza del técnico a pesar del desafortunado gol en propia puerta del último choque. Por delante, se prevé una zaga formada por Matty Cash, Victor Lindelof, Pau Torres e Ian Maatsen.
La medular británica estará respaldada por el musculo y criterio de Bo뫊r Kamara y Joao Gomes en el doble pivote, una pareja obligada a asumir galones dada la baja por lesión en la rodilla de Amadou Onana, pivote que en su día sonó con fuerza para reforzar la disciplina culé. Arriba, el tridente de mediapuntas compuesto por John McGinn en la derecha, Emi Buendía en el perfil izquierdo y el joven Johan Manzambi por el carril central buscará conectar de inmediato con Nicolas Jackson. El exdelantero del Villarreal se perfila como el referente ofensivo titular por delante de Tammy Abraham, con la misión prioritaria de tirar desmarques de ruptura y explotar los metros a la espalda de la defensa local.
Bajas sensibles y la necesidad de dar un golpe en la mesa
El cuadro visitante no llega ni mucho menos con todos sus efectivos disponibles. Además de la baja sabida de Onana, Emery no podrá contar con el carrilero Aaron Wan-Bissaka, lesionado desde el mes pasado y ausente en los últimos cuatro compromisos del equipo, ni con el zaguero Matteo Ruggeri, aquejado de un problema muscular en el muslo que lo mantendrá en la enfermería al menos hasta el mes de diciembre. Tampoco entraron en la lista europea los jóvenes Brian Madjo y Modou Keba Cissé. Con este panorama, las piezas están contadas para la expedición de Birmingham.
Para el Barcelona, vencer este martes no es un simple trámite para engordar el casillero de puntos: es una cuestión de jerarquía continental. Tras encajar cuatro goles en París, el sistema defensivo de Flick vuelve a pasar un examen riguroso ante futbolistas verticales como Jackson o McGinn. Si el Barça logra presionar arriba con efectividad y conectar con la inspiración de Raphinha y Lamine Yamal, encarrilará el choque; si permite que el Aston Villa arme transiciones limpias tras robo, la noche se le puede atragantar al conjunto azulgrana.
Nos espera un enfrentamiento de máxima exigencia táctica donde los errores en la entrega se pagarán a precio de oro. Toca comprobar si el Barça confirma las buenas sensaciones mostradas en el campeonato doméstico o si la escuadra de Emery firma un pleno histórico en este arranque de Champions.




















