El Rayo Vallecano atraviesa días convulsionados y Beñat San José ha salido a poner calma antes de que la pelota vuelva a rodar. El técnico franjirrojo confirmó ante los medios la celebración de una reunión interna dentro de la entidad para intentar reconducir el clima de tensión institucional y social antes de recibir al Elche en Vallecas.
El entrenador donostiarra prefirió mantener en secreto los detalles del encuentro argumentando razones de confidencialidad, aunque quiso dejar claro que la implicación es máxima en todos los estamentos de la entidad. «Estamos haciendo grandes esfuerzos para que esto se solucione y se normalice en estos momentos que no son fáciles», explicó San José. Del mismo modo, el técnico desmintió categóricamente los rumores sobre una posible huelga de la plantilla, asegurando de forma tajante que «no es algo real ni que se haya tratado» en el vestuario.
Un vestuario blindado en mitad del temporal
Yo esto lo veo claro: cuando la marejada Aprieta en los despachos y la grada muestra su disconformidad, el único refugio sólido para un entrenador es su plantilla. San José sabe de sobra que el contexto extradeportivo que rodea a Vallecas puede convertirse en una losa pesada durante los noventa minutos si el grupo no muestra empaque y personalidad. Por eso, durante su comparecencia, el preparador prefirió volcar el foco en el compromiso de sus futbolistas y en el liderazgo de los veteranos.
«El vestuario está muy unido», remarcó el técnico, destacando que sus capitanes van mucho más allá de su rol estrictamente futbolístico. Tras el aplazamiento del encuentro frente al Athletic Club, el cuadro vallecano afronta apenas su segundo choque en casa de la temporada. Volver ante su gente en un ambiente enrarecido por las protestas del aficionado y las complicaciones derivadas del cierre del fondo sur supone una prueba de fuego de carácter para el equipo.
Normalidad deportiva frente a un ambiente agitado
Para el duelo ante el Elche, la consigna sobre el césped debe ser aislarse por completo del ruido exterior, aunque en un campo como Vallecas esa tarea requiere un esfuerzo titánico. Las discrepancias entre la hinchada y la directiva obligan al cuerpo técnico y a los jugadores a actuar como dique de contención: rendir a nivel táctico mientras intentan enganchar a la grada con juego y entrega.
El entrenador busca transmitir un mensaje de optimismo enfocado a convertir las dudas en energía positiva en cuanto el árbitro pite el inicio. Para el Rayo, certificar el primer triunfo de la temporada ante su público no solo supondría tres puntos fundamentales en la tabla de clasificación, sino también un balón de oxígeno clave para aliviar la tensión de una semana plagada de reuniones de urgencia, gestión de crisis y miradas de reojo a la grada.
Qué mirar a partir de ahora
A partir de este sábado, la atención estará dividida entre lo que ocurra sobre el césped y la reacción del feudo franjirrojo. Veremos si los movimientos internos a los que aludía San José sirven para firmar una tregua deportiva durante el choque o si el malestar del aficionado se impone en la atmósfera del estadio. La única certeza es que al equipo solo le vale responder con fútbol para empezar a despejar las dudas.




















