Luis García ha decidido dar la vuelta a la página tras el lío arbitral sufrido frente al Eibar en Ipurúa. El técnico del RCD Mallorca prefiere mirar hacia adelante y enfocar toda esa rabia en el próximo compromiso liguero frente al Leganés, asegurando que pretende «convertir la frustración en gasolina para ser mejores».
Atrás queda la polvareda levantada por los dos penaltis señalados en tierras vascas el pasado fin de semana. El propio entrenador bermellón reconoció abiertamente su enfado tras el choque, aunque ahora asume el trago amargo con filosofía de vestuario. «El pasado sábado estaba enfadado, son cosas del fútbol. Hay que aceptarlo como parte del juego», remató García para zanjar el asunto y centrar el tiro en lo que viene.
Efecto entrenador nuevo y la trampa del Leganés
Yo esto lo veo claro: cuando un equipo cambia de cromo en el banquillo, el vestuario rival entra en una especie de terreno movedizo. La llegada de Luis Carrión al banquillo pepinero añade un punto de incertidumbre táctica que complica la preparación del choque. No hay un historial reciente de partidos con este nuevo esquema para analizar automatismos, y eso siempre obliga a ajustar sobre la marcha.
El preparador asturiano no es ajeno a este factor psicológico. «Ya sabemos lo que conlleva; todo el mundo tiene las orejas tiesas, es una nueva ilusión para todo el mundo», advirtió sobre la motivación extra con la que saldrá el Leganés. Aunque tácticamente hay pocas certezas absolutas, García confía en la intuición y en la capacidad de respuesta de los suyos ante un rival revitalizado.
Plaga en la enfermería: las bandas se quedan en cuadro
El verdadero rompecabezas para el conjunto balear no viene solo por lo que plantee el rival, sino por la nómina de bajas que acumula en la plantilla. La lista de ausencias para recibir al cuadro madrileño incluye a Josep Cerdà, Dani Luna, Arnau Puigmal, Antoniu Roca y la última incorporación a la lista de lesionados, Jan Salas, quien sufrió un problema muscular durante la semana que le mantendrá en el dique seco varias semanas.
La situación de Arnau Puigmal preocupa especialmente en el cuerpo técnico. El atacante no termina de arrancar esta campaña por culpa de arrastrar molestias físicas de forma continuada. «Es una pena porque Arnau tiene una predisposición tremenda por estar. No está teniendo la continuidad que quiere, viene condicionado por cuando acabó la temporada pasada, no está limpio de lesiones ninguna semana y le está lastrando», explicó el preparador bermellón, poniendo el foco en el desgaste personal y anímico que sufre el futbolista.
El mercado de fichajes, aparcado hasta enero
Con tantas bajas acumuladas en los costados, la tentación de acudir al mercado de agentes libres para buscar un parche inmediato podía parecer una opción lógica. Sin embargo, Luis García prácticamente descartó esa vía a corto plazo. Salvo que aparezca una opción «irrechazable», la dirección deportiva prefiere aguantar con lo que hay en nómina hasta la apertura de la ventana invernal.
Asimilar el golpe de las lesiones y exprimir la polivalencia de la plantilla disponible será la única receta válida para los bermellones durante el próximo mes y medio. El margen de error se reduce en las bandas, pero la respuesta del grupo en este tramo determinará la solidez del proyecto antes de llegar al ecuador del campeonato.




















