Julián Calero no se ha andado con rodeos antes de recibir al Eibar en el Carlos Tartiere. El técnico del Real Oviedo tiene clarísimo el nivel del rival que se le viene encima este lunes y lo soltó sin tapujos en la previa: para él, el conjunto armero es ahora mismo el equipo más dominador y en mejor forma de toda la categoría.
Afrontar un partido de máxima exigencia justo después de encajar un duro 4-1 ante el Eldense no es plato de buen gusto para nadie, pero el preparador madrileño ha preferido mirar de frente a la realidad. «Son los que más dominan los partidos y se adaptan a todo. Es un equipo que no es líder por casualidad», reconoció Calero en la sala de prensa. Una declaración de intenciones que marca el nivel de concentración que van a necesitar los carbayones si quieren dejar los tres puntos en la capital asturiana.
El vestuario busca cerrar filas tras el tropiezo en Elda
Yo esto lo veo como un ejercicio impecable de gestión de grupo. Cuando vienes de llevarte cuatro goles en un partido donde casi nada salió bien, lo último que necesita una plantilla es empezar a buscar culpables fuera o generar dudas internas. Calero lo sabe de sobra y por eso quiso enfatizar la necesidad de mantener un bloque unido para capear la marejada.
El técnico azul explicó que, pese al dolor que dejó la derrota frente al Eldense, la semana transcurrió dentro de la normalidad institucional y con la plantilla trabajando a destajo. Su mensaje para evitar grietas fue rotundo: «Como empecemos a disgregarnos e irnos a un lado y otro no conseguiremos nada». La idea en el vestuario es clara: remar en la misma dirección para que un mal día no se convierta en una dinámica peligrosa.
Morales, el mercado de libres y las dudas bajo palos
Más allá del aspecto psicológico y del elogio al rival, la comparecencia de Calero dejó un par de nombres propios de los que hay que tomar buena nota. El primero es José Luis Morales. El atacante acaba de enrolarse en las filas del Oviedo y el entrenador destacó la «predisposición increíble» con la que ha desembarcado en el club. Y no solo eso, sino que dejó una reflexión bastante gráfica sobre cómo está el mercado de futbolistas sin equipo a estas alturas del curso.
Para el preparador madrileño, encontrar un perfil como el de Morales no es nada habitual. Según comentó, la mayoría de los jugadores que qan libres en el mercado arrastraban «taras tremendas», por lo que incorporar a un futbolista con ganas, rodaje y jerarquía supone un soplo de aire fresco para la parcela ofensiva de los asturianos.
La contrapartida negativa la pone la enfermería. Aarón Escandell arrastra molestias físicas y será duda hasta el último momento para vestirse de corto frente al conjunto vasco. Que tu portero titular llegue entre algodones antes de medirte al rival más en forma de la competición es un imprevisto pesado que obligará a Calero a condicionar su plan defensivo hasta minutos antes del pitido inicial.
Lo que necesita cambiar el Oviedo sobre el césped
Si analizamos las exigencias futbolísticas que plantea Calero a sus jugadores de cara al choque del lunes, la hoja de ruta no engaña a nadie. El técnico es consciente de que ante un rival tan versátil como el Eibar no sirve de nada encerrarse a verlas venir; hace falta un paso al frente con la pelota y mucha contundencia sin ella.
Para no repetir los errores vistos en Elda, el preparador azul fue muy específico con los aspectos a corregir: el equipo necesita mayor continuidad con el balón, ser considerablemente más agresivo en la presión cuando toque defender y mostrar la personalidad suficiente para dominar tramos largos del choque. Si permites que el líder marque el ritmo a su antojo, las opciones de sacar algo positivo se reducen drásticamente.
Habrá que ver si el Tartiere dicta sentencia y si el Oviedo es capaz de plasmar sobre el verde los deberes que ha puesto su entrenador. Enfrente estará el rival más sólido hasta la fecha, pero también la oportunidad idónea para olvidar el último tropiezo y dar un golpe sobre la mesa.




















