El Celta de Vigo volvió a tropezar en Balaídos en la Europa League al caer por 1-2 frente al Union Saint-Gilloise. Los celestes se adelantaron pronto con un gol de Pablo Durán, pero la falta de contundencia defensiva y un doblete de Zeneli le dieron la vuelta al marcador. Con solo tres puntos tras cuatro jornadas, el equipo de Claudio Giráldez se queda fuera de los puestos de clasificación provisionales (Top-24) y complica seriamente su futuro en la competición europea.
La noche empezó de cara para los gallegos, que venían de encajar un doloroso 3-0 en Vallecas el fin de semana anterior. Giráldez movió el árbol metiendo cinco cambios en el once inicial —con Marcos Alonso, Carreira, Hugo Burcio, Swedberg y el propio Durán— y la jugada pareció darle la razón de inicio. En el minuto 12, Pablo Durán cazó una asistencia de Carreira, recortó dentro del área y mandó el balón a la red tras tocar en el poste. El golpe pareció asentar al Celta, que rozó el segundo en una transición rapidísima desperdiciada por Carreira. Sin embargo, el conjunto belga no perdió la cara al choque, apretó arriba y encontró el premio a diez minutos del descanso: pase largo a la espalda de Marcos Alonso, balón al corazón del área de Zorgane y definición impecable de Zeneli para empatar. Nada más arrancar el segundo tiempo, una dejada de Kevin Rodríguez en la frontal permitió a Zeneli firmar su doblete personal y poner el 1-2 definitivo.
Defensa blanda y una tabla que empieza a apretar
A mí me da la sensación de que el Celta peca demasiado de fragilidad en momentos clave del partido, y en Europa esa rendija te la castigan al instante. El propio Claudio Giráldez fue tajante al terminar el choque: «No podemos defender tan mal como hoy». Y tiene toda la razón del mundo. De nada te sirve mandar arreones en ataque si en dos desajustes puntuales permites que el rival te voltee el marcador en tu propio campo.
Las consecuencias en la tabla son inmediatas y preocupantes. Los celestes continúan sin saber lo que es ganar en casa en esta fase europea y se quedan atascados con apenas tres puntos de doce posibles. Estar ahora mismo fuera de la zona del Top-24 no es una catástrofe definitiva porque aún queda margen de maniobra, pero te obliga a hacer una segunda vuelta perfecta si no quieres despedirte a las primeras de cambio. Por contra, el Union Saint-Gilloise ratificó que sus diez puntos y su cuarta posición en la tabla general no son casualidad en absoluto.
El muro de Koffi y la parada inútil de Radu
Si el Celta no sacó al menos un empate de la segunda parte fue, en gran medida, por culpa de Koffi. El guardameta del conjunto visitante desbarató prácticamente todo lo que le llegó a la portería. Primero le sacó dos disparos clarísimos a Pablo Durán, que fue de lo más salvable del ataque vigués, y más tarde desvió los intentos de Javi Rueda, Iago Aspas e incluso un remate a la desesperada de Javi Rodríguez en el tramo final.
El partido dejó además un detalle curioso que pudo sentenciarlo todo mucho antes. El VAR avisó al colegiado de una mano de Javi Rueda dentro del área y se decretó penalti para los belgas. Zeneli tuvo en sus botas el triplete para cerrar el encuentro, pero Radu adivinó la intencionalidad del lanzamiento y detuvo la pena máxima. La parada del meta rumano le dio una vida extra al Celta para apretar los últimos minutos, pero el empuje gallego volvió a chocar una y otra vez contra el cerrojo visitante.
Toca hacer borrón y cuenta nueva rápido en Vigo. El equipo genera volumen de juego y tiene chispazos de talento, pero mientras no arregle el agujero atrás, el camino continental se le va a hacer una cuesta arriba interminable. La próxima cita europea ya no admite más despistes.




















