El Córdoba respira aliviado tras llevarse un auténtico partidazo en el Nuevo Arcángel. Los blanquiverdes derrotaron por 3-2 a un combativo Tenerife en el cierre de la octava jornada de Segunda. Un golazo tardío de su capitán, Isma Ruiz, sacó a los califales del descenso y prolongó la histórica maldición canaria en tierras andaluzas.
Si te van las emociones fuertes, este lunes tuviste ración doble. El partido fue un torbellino desde el pitido inicial. A los tres minutos, Eder García enganchó un latigazo desde la frontal que reventó el larguero y botó dentro de la portería de Dani Martín. El VAR tuvo que intervenir para validar el gol, pero aquello solo fue el aperitivo. El Tenerife reaccionó rápido por medio de Gomis, que definió con clase en un mano a mano ante Guilherme, aunque la alegría les duró poco. Apenas seis minutos después, Diego Percan empujaba en el segundo palo un gran envío de Diego Bri para poner el 2-1. Tres goles en veintitrés minutos. Fútbol sin frenos.
El duelo tuvo de todo, incluido un momento de máxima tensión con el silbato de por medio. El colegiado Ojaos Varela llegó a mostrar la roja directa al central local Rubén Alves tras un enganchón con Enric Gallego. Tras revisar la pantalla del VAR, la expulsión se quedó en una lógica amarilla para ambos. En la segunda mitad, el Córdoba perdonó la vida a su rival. Ghailan tuvo hasta tres contragolpes clarísimos para sentenciar, uno de ellos a puerta vacía. Y ya sabes cómo funciona esto: el que perdona, lo paga. Ranos aprovechó un mal despeje de la zaga local para poner el 2-2 en el minuto 68.
Cuando el partido parecía abocado al reparto de puntos en un constante ida y vuelta, apareció el capitán. Isma Ruiz se inventó un zurdazo inapelable desde fuera del área que se coló por la escuadra en el minuto 77. Un gol de esos que se gritan con el alma. El Tenerife de Álvaro Cervera lo intentó a la desesperada, pero se quedó sin gasolina y con diez hombres por la expulsión de Juanjo en el tramo final tras ver la segunda amarilla.
Un respiro de oro para los califales
Para mí, este triunfo es mucho más que tres puntos en el casillero. El Córdoba llegaba al partido en una situación delicadísima, hundido en la zona roja tras los resultados del fin de semana y arrastrando una racha preocupante de cuatro derrotas en las últimas cinco jornadas. Volver a hacer del Nuevo Arcángel un fortín era una obligación innegociable para los de casa.
Con esta victoria, los blanquiverdes alcanzan los nueve puntos y toman una bocanada de aire fresco fuera de los puestos de descenso. Lo mejor es la sensación de que, a pesar de las lagunas defensivas que le costaron dos empates parciales, el equipo tiene pegada y sabe sufrir. Isma Ruiz demostró por qué lleva el brazalete: apareció cuando las piernas temblaban para reventar el balón y espantar los fantasmas del descenso.
El Tenerife sigue sin romper su maldición
La otra cara de la moneda la firma un Tenerife que no levanta cabeza. Con esta derrota, el conjunto chicharrero encadena una preocupante racha de un solo triunfo en las últimas seis jornadas, quedándose con once puntos en la clasificación. Pero lo más llamativo es que la historia volvió a pesar como una losa sobre el césped cordobés.
Con este tropiezo, los canarios prolongan una racha negra casi inexplicable: ya son 27 visitas oficiales a la capital cordobesa en Liga sin conocer la victoria. Además, el peaje del partido es caro para Álvaro Cervera. Perderá a Juanjo para el próximo compromiso tras su expulsión por doble amarilla en el minuto 87, un contratiempo importante para recomponer un esquema defensivo que volvió a hacer aguas en los momentos clave del choque.
El Córdoba sale a flote y el Tenerife se mete en un lío de regularidad. A partir de ahora, toca ver si los andaluces consolidan esta mejoría defensiva o si el intercambio de golpes sigue siendo su única ley de supervivencia.




















