El derbi asturiano ya se juega en las salas de prensa y Dani Calvo, capitán del Real Oviedo, ha querido dejar las cosas muy claras antes de recibir este domingo al Real Sporting en el Carlos Tartiere. Para el central oscense, no es un partido más de la temporada: avisa de que el vestuario azul va a «salir a matar» en una cita que califica como una auténtica final.
El choque de máxima rivalidad asturiana (domingo, 21:00 horas) llega con las revoluciones altas. Calvo compareció ante los medios en El Requexón y no se anduvo con rodeos sobre la trascendencia del duelo. «Le estamos dando la relevancia que tiene este partido. Aunque sólo sean tres puntos, está marcado en el calendario para todos. Es una final para la afición y para nosotros», aseguró el defensa. Un mensaje directo, de los que gustan en la grada, y que busca activar a un plantel que afronta el choque con caras nuevas que deben entender rápido de qué va esta película: «Los nuevos ya saben lo importante que es conseguir los tres puntos».
El reto de un vestuario con menos ADN local
Yo, que he seguido unos cuantos derbis de estos, sé perfectamente que la tensión de la semana previa se cocina a fuego lento en el día a día del vestuario. Y aquí hay un detalle que no podemos pasar por alto: la identidad del grupo. Este Oviedo actual solo cuenta en su plantilla con tres futbolistas asturianos y canteranos, y todos ellos tienen ficha del filial. Es una realidad muy diferente a la de temporadas anteriores, algo que el propio capitán reconoce que cambia la atmósfera de los entrenamientos.
«Cuando había más canteranos en plantilla, esos jugadores eran los más intensos durante la semana», admitió Calvo con total honestidad. Sin embargo, el central no quiere que esto sirva de excusa ni cree que vaya a enfriar el rendimiento del equipo sobre el césped el domingo: «El devenir del encuentro no se verá afectado por dicho aspecto». Al final, cuando ruede el balón, el Tartiere apretará igual y la camiseta obliga, seas de la casa o vengas de fuera. Pero es evidente que el liderazgo emocional tendrá que recaer esta vez en los veteranos.
La alargada sombra de Santi Cazorla y la baja de Pedrola
Y si hablamos de liderazgo y pertenencia, es imposible no acordarse de Santi Cazorla. El genio de Llanera colgó las botas este verano y su ausencia se nota no solo en el apartado técnico, sino en la jerarquía del vestuario. Calvo lo dejó claro al recordar a su excompañero: «La figura de Santi Cazorla la echo de menos siempre, asturiano y oviedista, representa al Oviedo en su sangre». En partidos de este calibre, tener a un tipo que ha jugado en la élite mundial y que siente el escudo en la piel es un salvavidas. «Su figura siempre es importante, nos servía a los compañeros para apoyarnos en él», confesó el capitán.
En lo estrictamente deportivo, el Oviedo llega con un contratiempo serio en los planes de su cuerpo técnico. Estanis Pedrola no estará en el derbi. El extremo azul sufre una luxación en el hombro izquierdo que, si bien no le obligará a pasar por el quirófano, sí le mantendrá apartado de los terrenos de juego durante varias jornadas de liga. Perder desborde y verticalidad en la banda justo antes de recibir al eterno rival es un dolor de cabeza importante para el esquema ofensivo del equipo.
El domingo a las nueve de la noche se parará Asturias. Sin Cazorla en el verde, con menos canteranos de inicio, pero con la misma exigencia de siempre. Veremos si el Oviedo muerde como promete su capitán o si el Sporting sabe enfriar el ambiente del Tartiere.




















