La selección española sub-21 tropezó de forma inesperada en su visita a Finlandia tras caer por 2-1 en Tampere. El equipo dirigido por David Gordo, que contó con el central de la Real Sociedad Jon Martín disputando los noventa minutos, desaprovechó una oportunidad de oro para sellar por la vía rápida su billete directo al Europeo de 2027.
El partido se puso cuesta arriba muy pronto. Apenas se jugaba el minuto 9 cuando Ruoppi adelantó a los locales tras una buena acción individual de Möller por la banda izquierda, que superó al debutante Xavi Espart para poner el pase atrás. Aunque España intentó llevar la iniciativa con Marc Bernal al mando de las operaciones, nos costó un mundo generar peligro real y fluidez colectiva en el área finlandesa. Para colmo, en la segunda mitad, un desajuste defensivo tras un mal despeje de Álex Valle permitió a Ylitolva marcar el 2-0 a placer en el 66′. El empuje final, con un gran testarazo de Jacobo Ramón a pase del propio Valle en el 86′ y un remate clarísimo de Pablo García en el descuento, no bastó para rescatar un punto que habría sido de oro.
El atasco en Tampere y las cuentas para el Europeo
Yo esto lo veo muy claro: en el fútbol internacional actual, si te confías lo más mínimo, te pintan la cara en cualquier campo. España llegaba a esta cita con los deberes prácticamente encarrilados. Teníamos un colchón muy cómodo de cinco puntos sobre la propia Finlandia y de ocho sobre el tercer clasificado. Era el escenario ideal para dejar la clasificación vista para sentencia y ahorrarse dolores de cabeza de última hora. Sin embargo, este inesperado 2-1 en Tampere nos obliga a bajar al barro.
Ahora la lucha por el pase directo al Europeo de Albania y Serbia 2027 se aprieta de lo lindo. Finlandia se nos coloca a solo dos puntos de distancia a falta de dos jornadas para el final. Hay que recordar cómo funciona el formato de clasificación: solo los campeones de grupo y el mejor de los segundos acceden de forma directa a la fase final, mientras que el resto de los subcampeones tendrán que jugarse la vida en una siempre peligrosa eliminatoria de playoff. Lo que parecía un camino de rosas se ha convertido en un repecho incómodo para los chicos de David Gordo.
A nivel de nombres propios, la tarde nos dejó detalles interesantes. Jon Martín cumplió con creces jugando todo el encuentro en el eje de la zaga, mostrando la madurez habitual que le caracteriza. En la otra cara de la moneda estuvo el debut de Xavi Espart en el lateral derecho; el jugador del Barcelona sufrió mucho en la jugada del primer gol, vio una tarjeta amarilla en el 35′ y acabó sustituido en el descanso por David Gordo para evitar riesgos mayores. La reacción española llegó tarde con la entrada de hombres de refresco como Jan Virgili, Carlos Espí y Pablo García, quienes le dieron otra marcha al ataque pero se toparon con un inspirado Jantunen bajo los palos.
La otra cara de la moneda: Mamadou Sarr y el estreno de Vieira
Si miramos más allá del combinado nacional, las noticias de este parón de selecciones tampoco trajeron excesiva alegría para los intereses de la Real Sociedad en el plano internacional. Mamadou Sarr, el joven central txuri-urdin, se quedó con las ganas de disfrutar de minutos en el estreno de Patrick Vieira como nuevo seleccionador de Senegal. Sarr vio desde el banquillo cómo sus compañeros no pasaban del empate 1-1 en su visita a Mozambique.
Este tropiezo en la fase de clasificación para la Copa África deja a los senegaleses en una situación de cierta exigencia para su próximo compromiso. El martes 29 de septiembre se verán las caras a domicilio contra Etiopía, un partido en el que ya no valen las especulaciones: necesitan sumar los tres puntos obligatoriamente si no quieren complicarse su presencia en el torneo continental.
A España le toca lamerse las heridas rápido y recuperar las buenas sensaciones futbolísticas. La próxima cita de la sub-21 será el jueves 1 de octubre frente a San Marino, un escenario propicio para que David Gordo realice rotaciones masivas en el once y, ahora sí, certifique una clasificación que nunca debió ponerse tan cuesta arriba.




















